sábado, 15 de octubre de 2016

Hinterland, crímenes tierra adentro



Una serie galesa a recordar. Este es el dato más significativo de esta serie: el galés es una lengua residual hablada por muy poca gente y siempre en lugares alejados de las grandes ciudades y de todo lo que pueda ser o parecer moderno. Hay enamorados de aquella tierra que se han propuesto que la lengua galesa no desaparezca por completo. Esto ya nos sitúa en el escenario en donde se desarrolla la trama: una de las zonas más profundas del Reino Unido. De hecho, la propia palabra Hinterland con que ha sido difundida fuera del País de Gales, quiere decir “tierra del interior”. Allí fue emitida con el nombre de Y Gwyll cuya traducción directa sería La oscuridad o El atardecer. Pero al reproducirse fuera de gales se juzgó que este nombre era poco contundente y se la rebautizó con el mismo con que ha sido proyectada en España: Hinterland.

La serie tuvo una larga gestación. El proyecto se remonta a 2011 cuando la BBC encargó a un escritor galés Ed Thomas, componer una serie policíaca ambientada en las zonas rurales de su país. Resuelto, luego, el problema de quién la emitiría (la BBC para todo el territorio del Reino Unido y la SC4 en Gales, uno de cuyos objetivos es difundir la lengua galesa y evitar que a la vuelta de una generación pase a ser lengua muerta), quedaba lo más difícil: reunir el dinero suficiente para poner en marcha el proyecto. Así que hubo que esperar dos años antes de que se encendieran los focos y el director del piloto –Greth Bryn– diera el ritual de “¡Acción!”. 



El proyecto entrañaba distintos problemas y el primero de todos era la lengua galesa mucho más breve y expresiva que la inglesa, casi telegráfica. Así que bajo este título no hay una sino dos series que discurren paralelamente con los diálogos adaptados a cada lengua: de cada escena se filmaron dos versiones, en inglés y en galés (con algunos modismos galeses). Obviamente, con su doblaje al castellano, estos matices lingüísticos se han perdido y, por lo demás, si dejamos constancia de este aspecto es por consideración a los defensores de las lenguas minoritarias. 

Haciendo abstracción de la cuestión lingüística, lo que tenemos es una serie de 9 episodios de duraciones irregulares, que tiene mucho que ver con series como True Detective (2014–2015) o Fargo (2014–2015). Hinterland las precedió a ambas. No es que las dos series norteamericanas “copiaran” a Hinterland, sino que las tres tienen como escenarios lugares alejados de las grandes ciudades y discurren en ámbitos rurales. En el mismo Reino Unido, tras Hinterland se filmaron Broadchurch (2013–2014), Happy Valley (2014–2015) que (al igual que en algunas producciones del “nordic noir” escandinavo (Frinkjent [2015]), se desarrollan en el ámbito  rural. E incluso la serie noruega Lilyhammer (2011–2014), contemporánea de Hinterland, tuvo en común lo rural, la lejanía y la hostilidad hacia lo urbano. Otro tanto puede decirse de Los crímenes de Fjällbacka (2012). Hasta Los pequeños asesinatos de Agatha Christie (2009–2013) alejan a los investigadores de los mismos escenarios británicos en los que se movían personajes como Poirot o Sherlock Holmes. 

Será porque la placidez del campo es el lugar en el que uno menos espera la aparición de cadáveres descuartizados, por lo que existe una tendencia generalizada a revalorizar lo rural como escenario de un nuevo género negro. Este tipo de series tienen otro denominador común que deriva de un ubicación rural: en todas ellas, la cámara ser recrea en los paisajes, tanto o más que en los protagonistas. Así pues, este subgénero ofrece el valor añadido de una fotografía que en algunos casos –como en éste de Hinterland– puede calificarse de sobrecogedora.


La serie nos muestra a un grupo de policías cuya demarcación profesional es Aberystwyth, una pequeña localidad galesa del interior. El jefe de la unidad, el “inspector Tom Mathias”, hasta entonces destacado en Londres, torturado por sus problemas interiores, pide el traslado a un lugar más apartado y presumiblemente con menos tensiones: el Hinterland galés. Mala elección, porque lo que se encuentra allí es una retahíla de crímenes que debe afrontar en cada episodio. De eso va la serie. Obviamente, los problemas personales de “Mathias” interferirán en su trabajo y serán en hilo unificador de los distintos episodios.

El papel protagonista está encarnado por Richard Harrington, sobrio actor británico con una dilatada carrera en series televisivas cuya consagración definitiva se ha producido con esta serie. Sin duda, el hecho de que Harrington haya intercalado entre sus apariciones en televisión, papeles de distintas importancia en escenarios teatrales, es lo que ha modelado su dicción y su expresividad hasta hacer de él un actor consumado. El resto de compañeros de su unidad policial cumplen también con sus papeles por mucho que sus rostros no sean conocidos en nuestras latitudes.


Las tramas de la serie son sencillas pero la intriga se mantiene siempre viva. Nada más alejado de Hinterland, que las series norteamericanas estilo CSI o Mentes Criminales. “Mathias”, el policía protagonista, ni se ve secundado por cerebritos sabelotodo, ni por científicos dotados de ingenios capaces de determinar a los cinco minutos de iniciada la proyección el ADN aparecido en una colilla guardada parsimoniosa y primorosamente en una bolsa de plástico. “Mathias” y su grupo son, más bien, de los que realizan deducciones sencillas: “Si hay una colilla, es que alguien ha fumado”. La eficacia de sus colaboradores se basa en su conocimiento de la población a la que están asignados y, en lo que se refiere a “Mathias”, a su capacidad de trabajo y a su método implacable y clásico basado en el “¿a quién beneficia el crimen?”, pregunta clave de toda investigación criminal, con o sin efusión de atalajes científico–tecnológicos. Y todo esto entre los páramos azotados por vientos inmisericordes y las impenetrables brumas galesas, los fríos glaciares y un paisaje que evoca, en sí mismo, soledad y melancolía… escenario ideal para el trabajo de un policía atormentado.

Las críticas que recogió la serie fueron extremadamente favorables en el Reino Unido. Obviamente, en el País de Gales acaparó audiencia en su emisión y se prodigaron los elogios (merecidos). En su venta al exterior, interesó mucho en los países nórdicos, bálticos y en la Europa Oriental, pero menos en la Europa latina donde ha sido proyectada por Netflix, lo que ha acarreado que el público que la ha disfrutado fuera minoritario y su impacto imperceptible.
La serie gustará a amantes del género negro, especialmente del producido en Europa, y a los enamorados de los grandes paisajes rurales. Es de las que pueden recomendarse sin reservas mentales de ningún tipo con la seguridad de que nadie se sentirá decepcionado. La tercera temporada se proyectará en el Reino Unido a partir del 30 de octubre de 2016


FICHA

Título original: Y Gwyll (galés), Hinterland (inglés)
Título en España: Hinterland
Temporadas: 2 (de 4 y 5 episodios respectivamente)
Duracion episodio: irregular, entre 40 y 50 minutos 
Año: 2013, 2014 
Temática: policíaca
Subgénero: crímenes rurales
Actores principales: Richard Harrington, Mali Harries, Hannh Daniel, Alex Harries, Aneirin Hughes, Anamaría Marinca
Lo mejor: los paisajes en donde se desarrolla la trama.
Lo peor: que la tercera temporada se está haciendo esperar.
Puntuación: 9

¿Cómo verlo?: a través de Netflix; en versión original a través de eMule y bitTorrent, con subtítulos en http://www.subdivx.com/
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