martes, 26 de agosto de 2014

Sant Pol de Mar... un pueblo de niños inquietantes


Sant Pol de Mar, repito... es un pueblo de niños inquietantes que gritan, chillan de forma muy siniestra.

Son niños que transmiten: 
Desconsuelo, aflicción, angustia, 
pena, pesar, tristeza, desesperanza, 
abatimiento, amargura, desaliento, 
desánimo, agonías...

Los niños que gritan todo el tiempo es algo que ocasiona problemas a toda persona que esté en contacto con la familia. 

La voz aguda de los niños produce un estrés diario y plantea serias duda del desarrollo en la educación que les dan sus padres, abuelos, profesores, maestros. 

Los niños que gritan todo el tiempo es porque han descubierto que le es de mucha utilidad. Gritan y consiguen aquello que desean ó que los gritos en momentos alegres, provocan el entusiasmo de los mayores. 

¿Alguien les enseña a estos niños que no deben emitir esos gritos tan agudos...? Tan sencillo como enseñarles que molestan a todos. 

¿Están anestesiados los padres para oír y enseñar?

¿Es una forma de explorar la potencia de su voz y lo que pueden hacer con ella?

Hay una seducción del eco en espacios, cuando gritas. Los niños gritan en público porque han averiguado que consiguen más atención.

Gritarles para que bajen la voz no sirve de nada, ya que demuestra que quien grita más... gana. 
El grito más fuerte puede alcanzar los 101,2 decibelios. 

El tema es en espacios cerrados, en un restaurante, en un hotel, en un cine, en unos almacenes, en un tren, en fin en todos aquellos lugares dónde te sientes atrapado mientras el sonido agudo rebota.

El sonido agudo y fuerte es estridente que causa una sensación molesta y violenta. Vuelvo a recordar que somos un 65% de agua. Imaginar una piedra en un estanque las ondas que se producen. Cómo no va a vibrar nuestro 65% de agua cuando un grito entra por el oído. 

¿Qué les ocurre a los padres?
¿Qué les ocurre a los profesores?
¿Qué sienten los niños cuando chillan? Poder o dolor...?


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