miércoles, 9 de abril de 2014

La isla de Malta...el punto más deseado.





Isla de Malta

Valletta… cuando lo pronuncian tiene una fuerza las "LL" como el paisaje de su Isla.

Estamos en un punto en medio del Mediterráneo. Un punto que es un portaaviones imposible de hundir. Un punto… un punto totalmente amurallado en la zona más estratégica entre dos mundos, el islámico y el europeo.

La Valletta es una ciudad diseñada para la Defensa. Uno de los primeros diseños basados en calles rectangulares y estrechas paralelas. 

La isla es como si tu pellizcaras con dos dedos el centro de un pañuelo y lo elevaras desde la línea del mar. El aire vuela por las calles hacia los puertos y los soldados pueden caer rodando hacia las murallas. 

Kalaframa

Estamos siendo seducidos por Calypso y todavía no hemos llegado. Entendemos el reto de Ulyses, fue seducido y disfrutó de tantos placeres que no quiso volver a Itaca por un tiempo… 7 años. 
Nosotros ya estamos oyendo sus irresistibles sonidos… siempre desde las turquesas aguas de Kalaframa. 

Vayas dónde vayas todas las personas de Malta tienen su vida adaptada a sus murallas… sus casas, sus cortinas, sus balcones, todo tienen el color vainilla del camuflaje. 

Los muros de sus casas están hechos de piedras de fortificación. Sus tejados son torres de vigilancia. Un ejemplo es en Conspicua, Birgu… "ciudad de las parlanchinas mujeres en los balcones". Ellas parecen por su voz, desoladas gaviotas, en plan… !Yo existo! !yo Existo!. Y en el caso de invasión, en otro tiempo, sus voces irritantes serían las vigías anunciando el peligro. 

Isla de Gozo… dónde la ninfa Calypso prometió a Ulyses la Inmortalidad. 

Nosotros fuimos desde La Valletta hasta Cirkewa por 1,50€ de un billete de ida y vuelta. Desde allí el Ferry hasta Gozo, por cierto cuando subes no pagas, sólo cuando sales de la isla de Gozo. 

Desde el puerto nos dirigimos a Victoria(Rabat) el centro desde dónde puedes ir con bus a cualquier punto de la isla. Antes de partir para Dwejra visitamos el magnífico y estratégico castillo o La Ciudadela. Puedo decir que desde allí divisas 360º de Gozo. Hay un inquietante reloj que no marca las horas. Dá que pensar. Al bajar no encontré ningún recuerdo que me gustara y dije… Ostras!, nos hemos ido del castillo de Victoria sin un recuerdo "físico". Con esa rotundidad lo dije en voz alta. Comprar un souvenir es una tarea difícil y complicada cuando lo standard se repite hasta el aburrimiento. 

Nuestros siguientes objetivos eran dos: Dwejra y Ramla Bay. Cuando llegamos a Dwejra no sabía que iba a ver "Azure Window". La verdad es que no leí nada de Malta antes del viaje. La tantas veces imagen vista en reportajes, anuncios, documentales. Y nada menos que estábamos allí. Acceder es peligroso. El suelo son rocas afiladas por el viento formando agujeros como un queso gruyere. El viento era bastante importante. se tenía la sensación de caminar en un suelo de aristas cortantes temiendo caer, tropezar y cortarse la piel en mil líneas. La leyenda habla que las brujas interpretaban el futuro leyendo los agujeros de las rocas. 

Junto a la Ventana Azul está la roca de las setas o Fungus Rock. Una setas llamadas a proporcionar elixir afrodisiaco, según cuenta su historia. Para mi lo espectacular en ese momento era el impresionante acantilado a lo largo de toda la costa que yo divisaba y la Ermita a Santa Anna.

Estaba enfrentándome al viento, cuando Harry me dijo: Aquí hay un pañuelo, un gran pañuelo de flores con los colores turquesas, amarillos, naranjas. Dice… toma que veo que lo ha perdido alguien y nadie lo busca. El suceso lo tomé como un regalo de Gozo. Me acordé de aquella frase… "pide y se os dará". 

Seguimos caminando y al llegar a la ermita de Santa Anna dimos unas monedas envueltas en nuestro ticket de bus prometiendo volver. Harry estaba exultante, moviendo fuerzas, emociones, proyectos, para que viera lo feliz que estaba de que hubiéramos llegado a un sitio tan espectacular e impensable. Seguía sintiendo que todo era un regalo. 

Antes de marcharnos insistí en ver la enorme ventana recortada en la roca que dá entrada a Blue Hole.
Si el aire en la roca de las setas era de casi 80km ahora me encontraba como en una guarida de piratas donde no corría el aire, el sol brindaba felicidad, el color del agua se movía con dulzura y la tranquilidad reparaba la tensión con la que habíamos luchado contra el viento.

Me veía sin prisas. No pensaba. Me sentía agua, me sentía piedra, hasta que… "la voz" recordándome que nos teníamos que ir, me volvía a encajar como ser humano. Ese lugar tiene algo misterioso que te transforma. Es verdad que hasta llegar a Gozo, Malta nos descubrió su carácter, abriendo puertas invisibles del conocimiento. 

De nuevo en Victoria y otro bus a Ramla Bay, por fin hacia la Tierra de Calypso. Al llegar me llamó la atención el color de la arena y nos descalzamos. El color es un ocre tan intenso que parece naranja. Las piedras blancas destacan con tanta intensidad como si fueran champiñones. Lo extraordinario sucedió en el preciso instante de caminar. Noté como si pisara nubes, como si leyera la historia del mundo, como si me regalaran los secretos más guardados del Universo. Dicen que los pies están relacionados con todos los órganos del cuerpo. Yo leí, creí leer a que sabe la inmortalidad. 

Otra vez no tenía prisa. Avancé en el mar. Me quedé sola por un rato mientras Harry inspeccionaba el contorno de Ramla Bay. Yo volvía a cortar los minutos… que entre minuto y minuto, hubiera espacio para puntos suspensivos. 

Repusimos fuerzas comiendo pequeñas porciones de comida. Siempre digo que como en los mejores restaurantes del mundo. Playa, atardecer dorado, arena impresionante, sonidos de las olas, la brisa del mar, la belleza del horizonte infinito. 


Ya estoy en Sant Pol y para escribir estas líneas he tenido que salir de casa y situarme en la frontera del mar y la arena. Los parajes solitarios tienen la fuerza de la simplicidad… me recuerdan que para disfrutar de la vida debo caminar con poco lastre.


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