viernes, 11 de febrero de 2011

Una mañana de amarillos soles

Hola muchachos. Ayer me encontré a Reyes en el Bus 24.

El Sol era primaveral y bañaba de luz amarilla la ciudad contaminada. Amarillo también fué el asiento del Bus esperando y descansando después de hacerme el camino desde Pl. Lessep a H&M de Pº de Gracia para localizar un sujetador blanco por aquello de que la primavera la sangre altera.

Mientras descansaba repasaba todo lo que había hecho esa mañana. Estaba en mi osasis de ensimismamiento cuando veo pasar el 24 por el centro de Pº Gracia y si alguien me hace una foto real en ese momento podría estar mirando al conductor con la mano derecha haciendo círculos a la altura del cerebro, pensando "Estás... pallá?" con ojos de asombro. Otra foto sería cuando alzo la mano y mantengo un diálogo mudo y telepático proponiendole lo siguiente: atravieso la calle, abres la puerta y me llevas a casa. Como veís esta frase no tiene ningún adjetivo fuerte o demoledor. Si, la parada del 24 la tengo delante del portal sin restar ni un metro a la frase.

Bien, mientras pago, no llevaba tarjeta, le comento que si es habitual este "nopasarporlaparada porquenomesaledelhígado".

Coi, avanzo en el bus y no sabeís quien me está mirando... Reyes. Me alegré mucho. Ella que tiene esa facilidad para las palabras y los cometarios dinamiteros, me supuso una refrescante terapia para echarme unas carcajadas.

Dedicado a mis amigos del curso de Photoshop.
Publicar un comentario en la entrada