“Hay películas que inventan historias y otras que se atreven a filmar lo que ya existe. Jóhanna af Örk pertenece a las segundas: no construye, revela… y en esa revelación hay algo incómodamente verdadero.”
FICHA TÉCNICA
Título original: Jóhanna af Örk
Dirección y guion: Hlynur Pálmason
Reparto: Ida Mekkin
País: Islandia
Año: 2025
Duración: 62 minutos
Formato: DCP
Idioma: Islandés (subtítulos en español)
Producción: Maneki Films
Distribución: Elastica Films
Pálmason no rueda historias, filma estados del alma en paisaje abierto. Ya me impresionó en 2022 cuando vi su película Godland que podéis leer y ver en Ágora de ideas y Youtube
Con ese título Juan de Arco, inevitablemente evoca a una Juana de Arco desplazada a Islandia, ya nos está colocando en terreno simbólico, aunque hay un matiz lingüístico y simbólico muy jugoso: Jóhanna = figura de fe / pureza / resistencia. Örk (arca) = refugio, salvación, pero también aislamiento
En el título original: Jóhanna af Örk, Örk no es “arco (arma)”. Se acerca mucho más a “arca” (como refugio, contenedor, lugar cerrado) Entonces… ¿por qué se traduce como Juana de Arco? Porque entra en juego algo distinto: no es una traducción literal, sino una traducción cultural.
Referencia inevitable: Juana de Arco “Juana de Arco” es un nombre histórico fijado. Es un topónimo francés (Orléans / Domrémy / d’Arc), no un objeto. Es decir: La traducción busca que el espectador entienda la referencia aunque traicione el sentido literal del islandés.
Traducida como Juana de Arco, la película sugiere épica donde en realidad hay encierro. Porque ‘Örk’ no remite al arma, sino al arca: no a la lucha, sino al aislamiento. Y ahí, Pálmason no filma a una heroína… sino a alguien que ha quedado a salvo del mundo, o quizás fuera de él.
Claves del cine de Pálmason
Tiempo dilatado o tiempo suspendido. No hay prisa, hay contemplación. No hay acción, hay existencia. El paisaje como personaje. Islandia no es decorado: es espejo o incluso enemigo silencioso con una narrativa a mínimos. Pálmason confía en: silencios, gestos, repetición, incomodidad. Una Identidad en el aislamiento.
La Sinopsis de Jóhanna af Örk es de que Tres hermanos crean una escultura con apariencia caballeresca en medio de la naturaleza islandesa. A continuación, la someten a un ataque con flechas. A lo largo de las estaciones, somos testigos de las vidas de los chicos mientras construyen y destruyen su creación. Al estilo de su reconocido corto Nest, Hlynur Pálmason filma a sus propios hijos en una película lúdica sobre el paso del tiempo, con un uso fascinante del Clair de lune de Debussy. Te explico: asistimos a como estos niños, con la escultura ya creada, que tiene figura humana, utilizan el arco y las flechas. Están entretenidos a lo largo del tiempo y con los demoledores cambios del invierno. Hace mucha gracia cuando un crio grita "Pero cuando llegará la Primavera!!”. El espectador comprende al niño inmediatamente, porque la cámara está puesta delante de la escultura durante los 60 minutos de la película. Los críos se ejercitan en tirar flechas compitiendo y mejorando su puntería y el espectador acaba entendiendo al niño que grita que llegue la primavera!!… porque también quiere que algo cambie.
Jóhanna af Örk, el juego que se convierte en tiempo. El gesto primario: Niños + arco + flechas + una figura humana. Sin explicación. Sin moral. Sin conflicto narrativo. Solo: apuntar, fallar, acertar, repetir. Pero esa repetición acaba revelando algo: aprendizaje, frustración, mejora, insistencia. Es casi una metáfora del crecimiento
El tiempo como verdadero protagonista
La cámara fija frente a la escultura es una decisión brutal: no sigue a los niños, no dramatiza, no interpreta, sólo observa. Y el espectador acaba sintiendo lo mismo que el niño: “¿Cuándo llegará la primavera?” Porque: el invierno pesa, la repetición cansa, el tiempo se hace físico. Eso es cine de experiencia, no de relato.
La escultura: ¿objetivo o víctima?
Aquí hay una capa muy interesante: figura humana inmóvil recibiendo flechas. ¿Es un juego inocente?¿O hay una violencia simbólica?. Podría ser: entrenamiento, ritual, descarga. O simplemente: la infancia explorando sin conciencia moral clara. Y todo ello con la música de Debussy “Claire de lune”
Y ahora todo encaja con el título
Mira qué interesante, la película contiene ambas cosas: los niños están “contenidos” en ese espacio-tiempo, pero usan el arco constantemente. Es como si el título estuviera jugando en doble sentido sin explicarlo.
Que los niños sean los hijos reales de Hlynur Pálmason no es un dato curioso, es la clave de la película.
Se rompe la frontera ficción-realidad. No estás viendo: niños actuando. Estás viendo niños relacionándose de verdad en un entorno filmado. La cámara deja de ser neutral. Cuando un director filma a sus propios hijos: no hay distancia real, hay afecto, hay mirada íntima. La película deja de ser solo narrativa, pasa a ser gesto casi autobiográfico. La infancia como territorio no controlado.
Pálmason no filma historias, sino estados del alma en paisaje abierto.
La escultura: ¿juego, ritual o violencia?. El ritual inconsciente: la repetición, la quietud de la figura, la inmutabilidad de la cámara, le dan al conjunto un aire casi ceremonial. Los niños no están actuando una ceremonia, pero la película la construye. La violencia simbólica: una figura humana siendo atacada una y otra vez, sin defensa, sin voz. Y la cámara no juzga, solo mira sin moraleja.
Jóhanna af Örk encaja dentro de la filmografía de Pálmason. En Godland, el paisaje era un antagonista activo, un espacio que sometía al personaje hasta deshacerlo. Aquí, el paisaje es más bien un contenedor silencioso.



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