domingo, 10 de agosto de 2025

PARLANChINES. De la Trilogía del Apartamento al todo Polanski con Magí Beltrán




PARLANChINES. De la Trilogía del Apartamento al todo Polanski con Magí Beltrán

Roman Polanski – Biografía jugosa

Roman Polanski (París, 18 de agosto de 1933) nació en el exilio: sus padres, judíos polacos, se habían mudado a Francia huyendo del antisemitismo, pero el avance nazi los empujó de regreso a Polonia. En 1939, con solo seis años, vivió el estallido de la Segunda Guerra Mundial y el horror del Gueto de Cracovia. Su madre murió en Auschwitz; su padre sobrevivió a Mauthausen. Polanski escapó, sobrevivió escondido y esa infancia marcada por la pérdida, la persecución y la culpa impregnaría toda su filmografía.


Después de la guerra estudió en la Escuela de Cine de Łódź, donde destacó por su talento precoz y su gusto por lo perturbador. Su primer largometraje, El cuchillo en el agua (1962), ya mostraba su obsesión por el espacio cerrado, la tensión psicológica y el triángulo de poder entre los personajes.


En 1965 rueda en Inglaterra Repulsión, el primero de lo que él mismo llamaría su “trilogía del apartamento”: tres películas claustrofóbicas donde la mente se convierte en cárcel. Después llegó Hollywood, y con él el gran salto: La semilla del diablo (1968), que convirtió a Mia Farrow en icono y convirtió a Polanski en el rey del terror psicológico.


Pero la tragedia volvió a marcar su vida: en 1969, su esposa Sharon Tate, embarazada de ocho meses, fue asesinada brutalmente por la familia Manson. Aquel crimen devastó a Polanski y llenó de oscuridad su mirada sobre el mundo. En 1974 dirigió Chinatown, un clásico del cine negro, y en 1976 cerró su “trilogía del apartamento” con El quimérico inquilino, donde él mismo interpreta al protagonista que se disuelve psicológicamente entre las paredes.


Su carrera quedó ensombrecida en 1977, cuando fue acusado de mantener relaciones sexuales con una menor. Huyó de Estados Unidos y desde entonces vive entre Europa y otros países, evitando territorios donde podría ser extraditado. A pesar de esta fuga perpetua y la controversia que lo rodea, ha seguido rodando (ganó el Óscar en 2003 por El pianista).

Roman Polanski es un cineasta de claroscuros: sobreviviente y fugitivo, víctima y

depredador, capaz de capturar en sus películas la fragilidad de la mente humana y

la sensación de amenaza que acecha tras cada puerta cerrada.


Repulsión (1965)

Repulsión – 5 escenas clave

1. La grieta en la acera

Carol (Catherine Deneuve) camina por la calle de Londres y se detiene ante una grieta en la acera. Parece una imagen banal, pero es el primer síntoma de su desconexión con la realidad: la grieta funciona como metáfora de la fractura mental que se va abriendo en ella.

Análisis: Señalar cómo Polanski usa un detalle cotidiano para anticipar la locura y cómo el sonido (un silencio incómodo) amplifica el desasosiego.

2. La escena del conejo podrido

Carol deja en la mesa un conejo crudo, que lentamente empieza a pudrirse. La carne se convierte en una imagen de su mente descomponiéndose y, de paso, en una alegoría del cuerpo femenino en estado de amenaza.

Análisis: El asco que provoca el conejo es visceral; Polanski lo usa como “memento mori” doméstico y como elemento de horror físico sin necesidad de monstruos.

3. El pasillo de manos que la tocan

Uno de los momentos más inquietantes: Carol camina por el pasillo del apartamento y de las paredes surgen manos que intentan tocarla, acosarla, atraparla.

Análisis: Aquí Polanski introduce surrealismo puro. Es una escena que mezcla terror psicológico y alucinación sexual, y anticipa el tipo de horrores oníricos de La semilla

del diablo.

4. El asesinato con candelabro

La irrupción de un hombre en el apartamento termina con Carol golpeándolo con un candelabro hasta matarlo. Lo hace en un estado de trance, casi mecánico, como si no fuera del todo consciente.

Análisis: Comenta el contraste entre la fragilidad aparente de Carol y la violencia repentina. La escena revela cómo su paranoia la ha llevado a ver enemigos en cualquier figura masculina.

5. La foto final de la infancia

La última escena muestra una foto de la infancia de Carol. Un primer plano de su mirada perdida en esa imagen sugiere que su trauma viene de mucho antes, que algo en su pasado ya estaba roto.

Análisis: Este cierre es clave para tu comparativa: Polanski deja una herida abierta, invitando al espectador a especular sobre la raíz de la locura.La última escena muestra una foto de la infancia de Carol. Un primer plano de su mirada perdida en esa imagen sugiere que su trauma viene de mucho antes, que algo en su pasado ya estaba roto.

Análisis: Este cierre es clave para tu comparativa: Polanski deja una herida abierta, invitando al espectador a especular sobre la raíz de la locura.


La semilla del diablo (1968)

La semilla del diablo – 5 escenas clave


1. El primer encuentro con los Castevet

Rosemary y Guy conocen a los ancianos vecinos Minnie y Roman Castevet (Ruth Gordon y Sidney Blackmer). Todo parece amable, pero hay algo inquietante en su excesiva hospitalidad.

Análisis: Aquí Polanski planta la semilla de la desconfianza. La calidez invasiva de los Castevet anticipa el aislamiento de Rosemary y cómo su entorno será manipulado.

2. La “noche del embarazo”

Una de las escenas más polémicas: Rosemary cena un postre extraño, cae en un estado de semiinconsciencia y sufre una violación demoníaca en una secuencia onírica.

Análisis: Polanski mezcla sueño y realidad. Es perturbador porque Guy (su marido) “consiente” el ritual: aquí se instala la idea de traición íntima y pérdida de control sobre el propio cuerpo.

3. La visita del doctor Sapirstein

Rosemary empieza a sospechar de todos y acude a un doctor “neutral”. El médico la escucha… pero llama a los Castevet.

Análisis: Esta escena subraya la imposibilidad de escapar. Polanski muestra cómo las figuras de autoridad (médicos, maridos, vecinos) pueden convertirse en cómplices del sometimiento.

4. La escena del pelo cortado

Rosemary, cada vez más paranoica, se corta el pelo y aparece con el célebre corte

“pixie” de Mia Farrow.

Análisis: Más allá de lo estético, esta escena simboliza el despojo de identidad de

Rosemary: su imagen cambia, pero también su percepción de sí misma. Se convierte

en un espejo de su fragilidad.

5. La cuna negra y la revelación final

El clímax: Rosemary, en estado de shock, descubre la cuna negra donde duerme el bebé. “¿Qué le habéis hecho a sus ojos?”, grita. Y los Castevet responden: “¡Tiene los ojos de su padre!”

Análisis: Polanski deja el horror fuera de plano (nunca vemos al bebé). Lo terrorífico está en la reacción de los personajes y en la idea de que Rosemary, pese a todo,El clímax: Rosemary, en estado de shock, descubre la cuna negra donde duerme el bebé. “¿Qué le habéis hecho a sus ojos?”, grita. Y los Castevet responden: “¡Tiene los ojos de su padre!”

Análisis: Polanski deja el horror fuera de plano (nunca vemos al bebé). Lo terrorífico está en la reacción de los personajes y en la idea de que Rosemary, pese a todo,

termina aceptando la maternidad.


El quimérico inquilino (1976)

El quimérico inquilino – 5 escenas clave


1. La visita al apartamento de Simone Choule

Trelkovsky (interpretado por el propio Polanski) busca un piso en París y visita el apartamento de una mujer que intentó suicidarse arrojándose por la ventana. La casera le advierte: “No haga ruido”.

Análisis: Desde el inicio, el edificio es una máquina de opresión. Polanski muestra la carga de heredar un espacio marcado por la tragedia.

2. Los vecinos como vigilantes

Trelkovsky empieza a sentir que todos los vecinos le espían y le recriminan cualquier gesto. Incluso los baños comunes se convierten en escenario de hostilidad.

Análisis: La paranoia se convierte en norma. Esta escena es clave para el tema de la “aniquilación de la identidad por la presión social”.

3. El vestido y el pintalabios

Poco a poco, Trelkovsky comienza a usar el vestido, el pintalabios y los tacones de Simone. Su transformación es sutil al principio, luego inquietante.

Análisis: Aquí el apartamento ya no es solo escenario, sino catalizador: el protagonista se “disuelve” y adopta la identidad de la inquilina muerta.

4. El salto por la ventana

En un momento de crisis absoluta, Trelkovsky se arroja por la ventana del mismo modo que Simone, pero sobrevive… para luego volver a subir, y tirarse de nuevo.

Análisis: Esta repetición es brutal: la frontera entre su yo y el de Simone se ha roto. Es una escena de “identidad circular”, donde la víctima y el sustituto se confunden.

5. El bucle final

Hospital. Vemos a Trelkovsky, maltrecho y vendado, exactamente como Simone en la primera escena. Se acerca a la cama Stella (Isabelle Adjani), como si el ciclo se reiniciara.

Análisis: Polanski convierte el final en un espejo: la suplantación se vuelve completa. El espectador queda atrapado en el mismo bucle psicológico que el protagonista.Hospital. Vemos a Trelkovsky, maltrecho y vendado, exactamente como Simone en la primera escena. Se acerca a la cama Stella (Isabelle Adjani), como si el ciclo se reiniciara.

Análisis: Polanski convierte el final en un espejo: la suplantación se vuelve completa. El espectador queda atrapado en el mismo bucle psicológico que el protagonista.

Comparativa psicológica de los guiones de la “trilogía del apartamento” de Roman Polanski


Repulsión, La semilla del diablo y El quimérico inquilino


Comparativa psicológica de los guiones

1. El espacio cerrado como reflejo de la mente

En las tres películas, el apartamento no es solo un escenario: es una proyección del estado mental del protagonista.

• En Repulsión, el piso se deforma (manos en las paredes, grietas, pasillos que se estiran) porque Carol está perdiendo la razón.

• En La semilla del diablo, el apartamento es un útero sin salida, un espacio de gestación y manipulación donde todo ocurre a espaldas de Rosemary.

• En El quimérico inquilino, las paredes absorben la identidad de Trelkovsky, que termina siendo “devorado” por la memoria de la inquilina anterior.

Conclusión: Los apartamentos funcionan como “cápsulas psicológicas” donde la realidad y la psicosis se confunden.

2. La pérdida de la identidad

• sexual. Carol, en Repulsión, sufre un derrumbe mental por el miedo y la represión

• Rosemary, en La semilla del diablo, pierde el control sobre su cuerpo y su maternidad (su identidad como mujer queda en manos de los demás).

• Trelkovsky, en El quimérico inquilino, directamente deja de ser él mismo y se convierte en otra persona.

Conclusión: Los tres guiones estudian el mismo fenómeno en distintos grados: del desequilibrio a la anulación total de la identidad.

3. El factor “vecinos / entorno” como agentes de opresión 

En los tres guiones, los “otros” son el gatillo de la paranoia:

• En Repulsión, los hombres del entorno de Carol son acosadores o invasivos.

• En La semilla del diablo, los vecinos (Castevet) son una secta que la rodea y decide por ella.

• En El quimérico inquilino, los vecinos representan la mirada social, la presión del juicio externo que aplasta la individualidad.

• En El quimérico inquilino, los vecinos representan la mirada social, la presión del juicio externo que aplasta la individualidad.

Conclusión: Polanski muestra cómo el entorno cercano, supuestamente familiar y seguro, puede volverse hostil y asfixiante.

4. Lo invisible como verdadero horror

Los guiones nunca muestran explícitamente el monstruo:

• En Repulsión, los abusos y traumas están insinuados, nunca explícitos.

• En La semilla del diablo, jamás vemos al bebé demoníaco.

• En El quimérico inquilino, nunca sabemos si hay conspiración real o solo psicosis.

Conclusión: El terror de Polanski está en lo no dicho, en lo que la mente del espectador completa por sí misma.

5. Una narrativa de claustrofobia y aislamiento

Los tres guiones comparten una estructura que reduce progresivamente el mundo del protagonista hasta que solo queda el apartamento como universo cerrado.

• Carol se encierra voluntariamente en Repulsión.

• Rosemary es aislada por todos los que dicen “cuidarla”.

• Trelkovsky queda atrapado en el edificio y en su propia mente.

Conclusión: El aislamiento es el arma de Polanski: sin escape físico, la mente se

convierte en prisión.


Conclusión: La trilogía del apartamento de Polanski

Roman Polanski filmó tres películas en tres países distintos, con tres protagonistas diferentes y tres atmósferas únicas, pero todas laten con la misma idea: el lugar donde deberíamos sentirnos más seguros –nuestro hogar– puede convertirse en un enemigo invisible.


En Repulsión (1965), el apartamento es un espejo de la fragilidad mental y la represión sexual; en La semilla del diablo (1968), el hogar se convierte en un espacio de invasión y manipulación, donde lo íntimo es colonizado por fuerzas ajenas; y en El quimérico inquilino (1976), el apartamento directamente devora la identidad del protagonista hasta borrarlo.


Polanski nos atrapa en espacios cerrados para recordarnos que el verdadero terror no siempre viene de demonios ni asesinos, sino de algo mucho más incómodo: la mente humana, acosada, manipulada, desbordada, puede volverse el monstruo más implacable.Esa es la fuerza de la trilogía: convertir lo cotidiano –un pasillo, una cuna, una ventana– en escenarios del horror absoluto. Y quizá por eso, casi 50 años después, seguimos sin atrevernos a mirar igual nuestros propios apartamentos.


#Repulsión #lasemilladeldiablo #elquimericoinquilino


No hay comentarios: