viernes, 11 de abril de 2025

The End de Joshua Oppenheimer

 

"The End" es una película musical postapocalíptica dirigida por Joshua Oppenheimer, estrenada en 2024. 

Ficha Técnica:

  • Título original: The End
  • Año: 2024
  • Duración: 148 minutos
  • País: Coproducción internacional entre Dinamarca, Alemania, Irlanda, Italia, Reino Unido y Suecia
  • Dirección: Joshua Oppenheimer
  • Guion: Joshua Oppenheimer y Rasmus Heisterberg
  • Producción: Joshua Oppenheimer, Tilda Swinton y Signe Byrge Sørensen
  • Música: Joshua Schmidt y Marius de Vries
  • Fotografía: Mikhail Krichman
  • Reparto principal: Tilda Swinton como Madre, Michael Shannon como Padre, George MacKay como Hijo, Moses Ingram como Chica, Bronagh Gallagher como Amiga, Tim McInnerny como Mayordomo, Lennie James como Doctor, Danielle Ryan como Mary

Sinopsis:

Veinticinco años después de que un colapso ambiental hiciera la Tierra inhabitable, una familia adinerada vive confinada en un lujoso búnker subterráneo. Su rutina se ve alterada por la llegada inesperada de una joven superviviente, lo que pone en cuestión su percepción de la realidad y su propia existencia. 


Curiosidades Interesantes 

Localización de la mina de sal:

La película se rodó en una mina de sal real ubicada en Petralia Soprana, Sicilia, Italia. Esta localización proporcionó un escenario auténtico y atmosférico para representar el búnker subterráneo donde se desarrolla la trama. Además de la mina en Sicilia, también se realizaron filmaciones en minas de sal en Turingia, Alemania. 

Inspiración para la película: Joshua Oppenheimer se inspiró para crear "The End" después de visitar el búnker de supervivencia de un oligarca ruso. Inicialmente, consideró hacer un documental sobre cómo sería la vida en dicho búnker 25 años después de una catástrofe, pero finalmente decidió abordar la historia en formato de musical. 

Elección del género musical: Oppenheimer eligió el formato musical para explorar temas de autoengaño y falsas esperanzas. Según él, los musicales son el género por excelencia de la "falsa esperanza", ya que a menudo presentan una fachada de optimismo que puede enmascarar una desesperación subyacente. 

Rodaje en localizaciones reales: Además de las minas de sal en Sicilia y Turingia, la película se filmó en estudios de Irlanda, Alemania e Italia. El equipo de producción buscó crear una ambientación auténtica y claustrofóbica que reflejara la vida en un búnker subterráneo. 

Interpretaciones en vivo: Todas las interpretaciones musicales en la película fueron grabadas en vivo durante el rodaje. Tilda Swinton, por ejemplo, realizó 31 tomas de su aria principal, y la toma final utilizada en la película fue la última de ellas, destacando su compromiso con el papel. 


El enfoque en que fuera un musical, choca bastante porque es un género bastante atípico en una película apocalíptica. Aunque, es posible pensar que la sofisticación con la que viven da pié a hacerlo 


El hecho de que "The End" sea un musical postapocalíptico es una elección provocadora y deliberada por parte de Joshua Oppenheimer. En una historia típica de fin del mundo, esperaríamos algo gris, crudo, violento. Aquí, sin embargo, se elige el musical, un género tradicionalmente asociado con optimismo, fantasía y glamour.

Esa contradicción funciona casi como un comentario en sí mismo: La familia vive en un lujo absoluto en el búnker, aislada del horror exterior. Cantan para aferrarse a una ilusión de normalidad y belleza, cuando en realidad el mundo ya está completamente destruido. Los números musicales, en lugar de ser festivos, resultan tristes, rotos, incómodos, lo que refleja su decadencia mental y emocional.

Joshua Oppenheimer lo explicó en una entrevista diciendo que los musicales son el género por excelencia del autoengaño: cuando no hay esperanza real, la gente canta para convencerse de que la hay.
Así que en el fondo el musical no es un alivio en "The End", sino un síntoma más de la negación en la que viven. Y en "The End", las letras son fundamentales: No son letras alegres o superficiales como en muchos musicales. Hablan de soledad, culpa, decadencia, miedo al olvido, nostalgia por un mundo perdido. Cada canción es como un monólogo interior, como si los personajes estuvieran confesando lo que realmente sienten, pero no pueden decir en voz alta.

Al prestar atención a las letras, te das cuenta de que todo el lujo que tienen es solo una fachada. Están tan muertos como el mundo exterior, pero todavía no lo aceptan del todo.


El tema estrella es la “Culpa”

La culpa es el gran motor emocional de "The End":  Sobrevivieron cuando todo lo demás colapsó. Tienen todo (comodidades, lujo, protección), pero no pueden disfrutarlo porque en el fondo saben que es injusto.

El mundo exterior les recuerda que su existencia es artificial, egoísta, incluso inmoral.

En muchas de las canciones y escenas, esa culpa aparece: Culpa por haber abandonado a los demás. Culpa por seguir viviendo mientras otros murieron. Culpa por mentirse a sí mismos para seguir adelante.

Y lo brutal es que no lo enfrentan de manera honesta. En vez de aceptar esa culpa y tratar de expiarla o cambiar, la reprimen, la maquillan… y eso los destruye lentamente.
Es como si la película dijera: "No basta con sobrevivir. Si tu supervivencia está construida sobre ruinas, tarde o temprano esa culpa te va a devorar desde adentro."

Tilda Swinton (como Madre) lo representa muchísimo: su personaje es quien más mantiene las apariencias, pero también es quien más rota está por dentro.


La "culpa" por hacer caso al instinto de supervivencia, 

a través de las historias personales que cuentan al sentirse unos asesinos

Lo que los está matando internamente es saber que su supervivencia tuvo un precio: Tomaron decisiones horribles en su momento de huida. Eligieron salvarse ellos, sabiendo que dejaban morir a otros. Actuaron siguiendo un instinto animal de supervivencia, que después, desde la calma de la mina, se convierte en crimen en su conciencia.

Las historias personales que cuentan a lo largo de la película son estremecedoras: No son confesiones heroicas, son testimonios de cobardía, egoísmo y traición. Cada uno, a su manera, se siente asesino aunque en ese momento solo estuviera intentando vivir. Y lo más trágico es que ni siquiera saben si fue "lo correcto". Solo que ahora tienen que cargar con ello, atrapados bajo tierra. Este choque entre el instinto (supervivencia pura) y la moral humana (culpa, remordimiento) es un conflicto brutal. 

Oppenheimer lo muestra como algo que no se resuelve, simplemente te va corroyendo con el tiempo. 


El padre es el que parece más trastocado, más bolotomizado por sobrevivir

El Padre (Michael Shannon) es el personaje que más claramente muestra el daño profundo que les ha dejado sobrevivir. Él parece: Vacío. Desconectado emocionalmente. Casi mecanizado, como si actuara siguiendo rutinas sin sentir nada. A veces frío, casi inhumano en su manera de hablar o moverse.

Es como si su mente hubiera dicho: "Si quiero seguir vivo, tengo que apagar todo lo que me hace humano."
Y eso es brutal, porque su manera de enfrentar la culpa es no sentir. Pero claro, eso no funciona realmente: debajo de esa coraza, ves momentos donde el dolor se le escapa sin control (por ejemplo, cuando mira al hijo o en esa escena en la que canta con la mirada completamente perdida).

Además, el instinto de supervivencia en él se vuelve casi un castigo: Sobrevivió. Pero mató lo mejor de sí mismo en el proceso. Se convirtió en un "muerto viviente emocional”. 

Su comportamiento es como una advertencia silenciosa al resto de la familia: "Así terminamos si seguimos negando lo que hicimos." Por eso su figura es tan importante: él es el espejo oscuro de lo que todos temen convertirse. 


El hijo, al crear una familia, copia el modelo paterno

El Hijo (George MacKay) al principio parece ser la esperanza. Joven, curioso. Tiene todavía chispa vital. Se enamora de la Chica (Moses Ingram) que llega de fuera. Pero... en cuanto intenta crear una nueva familia, ves cómo reproduce el mismo patrón que aprendió del Padre: Control, miedo al exterior, Frialdad emocional camuflada de protección, Construir una relación basada en el aislamiento y la negación.

Es muy triste porque te das cuenta de que el ciclo de culpa, miedo y supervivencia se repite incluso en la nueva generación. El Hijo no sabe vivir de otra manera. No porque sea malo, sino porque es lo único que ha visto: Un padre emocionalmente mutilado. Una madre obsesionada con mantener las apariencias. Un mundo destruido que les enseñó que sentir es peligroso. Así que cuando quiere proteger a la Chica, en realidad la encierra. Cuando quiere amarla, en realidad la somete a un esquema de miedo.

Es súper trágico porque ves que no hay redención automática: Sobrevivir no basta. Amar no basta. Hay que romper el ciclo conscientemente... y eso es lo que ninguno de ellos sabe hacer.


Hay un tema que parece que en el guion no importa aportar datos. ¿Cómo llega la Chica al búnker? su papel es sacar debajo de la alfombra las emociones duras y profundas que los demás personajes tratan de olvidar. ¿Cuál es el verdadero sentido de la Chica?


Sobre cómo llega la Chica al búnker: El guion no lo explica porque no importa desde un punto de vista narrativo literal. No interesa el “cómo” físico. Su llegada no es realista, es metafórica: representa la irrupción de algo que el búnker (y lo que representa) no puede controlar.


¿Cuál es el verdadero sentido de la Chica?

La Chica no es solo un personaje humano:
Es una fuerza simbólica que cumple varias funciones brutales: Recordatorio del exterior: Ella es prueba viva de que el mundo exterior no ha desaparecido, aunque ellos quieran creerlo. Conciencia suprimida: Es como una voz interna que los confronta con lo que han tratado de enterrar. Catalizador emocional: Al llegar, despierta sentimientos reales (amor, deseo, miedo, culpa), y eso rompe la frágil estabilidad emocional del búnker. Inocencia y verdad: Ella no ha vivido el autoengaño de la familia. Su sola presencia hace evidente lo podrido de su mundo artificial.

Cuando los otros personajes intentan integrarla a su modo de vida, no pueden. Ella no puede ser “domesticada”. Ella es la vida que ellos ya no saben vivir. 

Por eso su papel es tan poderoso: No viene a salvarlos, no viene a adaptarse, viene a mostrarles, sin filtros, lo que son y lo que han hecho.

En el fondo, cada personaje reacciona a la Chica como reacciona a su propia culpa: Con ternura, deseo, miedo y violencia.

La Chica es la grieta por donde la verdad entra en el búnker... y los destruye desde adentro.

Y justo porque su función es simbólica, no necesita una historia personal detallada. Ella no tiene pasado, como la conciencia: simplemente aparece cuando ya no puedes seguir ignorándola.

 

Las pinturas en The End 

En "The End", Joshua Oppenheimer utiliza el arte pictórico no solo como decoración del búnker, sino como un recurso simbólico que refleja la psique de los personajes y su intento de mantener una fachada de civilización en medio del aislamiento.

Pinturas y confesiones:

Durante las escenas en las que los personajes relatan aspectos de su pasado, es notable que estén acompañados por obras de arte clásicas. Por ejemplo, se han identificado cuadros de artistas como Monet y Sorolla adornando las paredes del búnker. Estas pinturas no solo embellecen el espacio, sino que también actúan como espejos de las emociones reprimidas y las historias no contadas de los personajes. El arte, en este contexto, sirve como un medio para confrontar y, a la vez, ocultar las verdades incómodas del pasado. 


El cuadro en el despacho del Padre

En cuanto al cuadro que aparece en el despacho del Padre, aunque no reconozco al autor su presencia es significativa. La elección de obras de arte en el búnker parece estar cuidadosamente elegida para reflejar la opulencia y el deseo de los personajes de aferrarse a un mundo que ya no existe. Este cuadro, en particular, podría simbolizar la autoridad y el control que el Padre ejerce sobre su entorno y su familia, así como su intento de mantener una imagen de normalidad y poder en un mundo colapsado.

En conjunto, la presencia de estas obras de arte en The End subraya la tensión entre la apariencia y la realidad, entre la belleza superficial y las verdades ocultas, y cómo los personajes utilizan el arte como un medio para enfrentar o evadir su propia historia y culpabilidad.


El último fotograma de la película es en negro con unas partículas flotando

El último fotograma de "The End", con la pantalla en negro y partículas flotando, es altamente simbólico.
No es un simple cierre visual. Representa varias cosas a la vez:

Cenizas:  Las partículas podrían ser cenizas flotando en la oscuridad. Esto simbolizaría la destrucción total: no queda nada del mundo, ni del búnker, ni de sus habitantes, salvo polvo. 

Una forma de decir: "Todo lo que trataron de preservar ha terminado reducido a cenizas."

Polvo de la descomposición:  Puede ser polvo como el que llena un espacio abandonado, donde todo se desintegra lentamente. Representaría la entropía, el proceso inevitable de degradación y olvido. No importa cuánto lucharan por vivir, el olvido siempre vence.

Fragmentos de memoria:  También puede interpretarse como fragmentos de recuerdos, flotando a la deriva. Como si las historias, las emociones, las culpas, quedaran suspendidas en la nada: pequeñas huellas de una humanidad perdida.

Ambigüedad total:  Oppenheimer deja la imagen abierta: no te dice si esas partículas son de destrucción o de algo que todavía persiste. Puede ser una microscópica esperanza (vida elemental flotando en la oscuridad)... o simplemente la confirmación del vacío final.

En resumen: esas partículas son lo que queda. No hay ya un “final feliz” ni “final trágico”. Solo materia flotando en la nada, como resultado de la historia que acabamos de presenciar.


¿Cómo se refleja la culpa en ese último fotograma de partículas flotando en la oscuridad?

La culpa, a lo largo de "The End", es un peso silencioso. Se aplaza, se reprime, se decoran las paredes con arte para taparla. Pero al final, cuando todo se derrumba, lo único que queda son las partículas suspendidas en la nada.

Estas partículas pueden ser vistas como: Fragmentos de una memoria de culpa: Los personajes no lograron redimirse, no pudieron enfrentarse a lo que hicieron. Residuos de conciencia: Aunque su mundo colapsó, su culpa no desaparece. Flota ahí, en la oscuridad eterna, sin nadie que la nombre, sin nadie que la purifique. Símbolos de un juicio inacabado: No hay tribunal, no hay castigo explícito… pero la culpa permanece, disuelta en el polvo.

La oscuridad total representa el olvido o el fin, sí, pero esas partículas dicen:
"No puedes borrar lo que hiciste. Queda suspendido en algún lugar, aunque ya no haya nadie que lo recuerde."


Metafóricamente, es como si la culpa fuera indestructible. Puedes enterrar tus actos bajo un búnker de lujo, puedes cantar para no pensar, puedes sobrevivir... pero en el momento final, la verdad más profunda tu responsabilidad, tu traición, tu dolor se libera en la oscuridad.
Y ni siquiera el olvido absoluto puede atraparla completamente. Por eso ese último plano no es del todo silencio, ni vacío total. Es culpa suspendida en la eternidad.


¿Qué significa realmente "The End" en la película?

A primera vista, "The End" parece referirse simplemente al fin del mundo: Colapso ecológico. Extinción humana. Desaparición de la civilización.

Pero "The End" también tiene capas mucho más existenciales y emocionales:

El fin del autoengaño. Durante toda la película, los personajes intentan mantener viva una ilusión: Que están a salvo. Que la vida continúa. Que todo esto tiene sentido.

Pero la llegada de la Chica, las confesiones, y el derrumbe emocional rompen esa mentira. Así que "The End" es el final de su capacidad para engañarse a sí mismos. Cuando ya no puedes sostener la máscara, solo queda el vacío.

El fin de su "inmunidad" moral. Sobrevivieron creyendo que podían construir un mundo nuevo bajo tierra. Pero no importa cuánto bajaron, la culpa los alcanzó igual. "The End" marca el momento inevitable en que las acciones pasadas (las traiciones, las decisiones egoístas) vuelven a la superficie.

El fin... sin redención. En muchas películas apocalípticas, incluso las más oscuras, suele haber un pequeño rayo de esperanza: Un sobreviviente. Un nuevo comienzo. Una promesa de cambio.

Aquí no.
Oppenheimer es brutalmente honesto: A veces, no hay redención. "The End" significa que hay finales que no ofrecen nada nuevo después. Solo quedan cenizas, polvo, partículas flotando en la oscuridad.

Y aquí viene lo más brutal: "The End" no es solo el fin del mundo. Es el fin de ellos mismos como seres capaces de amar, sentir, o vivir auténticamente.

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