domingo, 6 de noviembre de 2016

Te quiero Lucy… la primera sitcom que emitió TVE


En 1958, TVE llevaba dos años emitiendo. El parque de aparatos de televisión era muy limitado: apenas llegaba a los 250.000. Durante las tres cuartas partes de la jornada, el monitor apenas les servía para ver la carta de ajuste y durante varios años solamente se emitieron seis horas de programación. La calidad de lo emitido era todavía baja, los medios escasos y sólo el tesón de los profesionales hacía que la empresa fuera prometedora. Todo era nuevo, incipiente e inseguro. En los directos, los micrófonos–girafa solían caer dentro del campo visual de la cámara, la transmisión frecuentemente se cortaba, entonces aparecía el consabido cartel con el “Perdonen la interrupción…”. Y, sin embargo, aquellos primeros programas, fascinaban. Cuando comenzaba la programación, a las 14:00 horas, las familias se reunían recogidas con un silencioso respeto ante del televisor. Tico Medina y Yale abrían el fuego a los sones de la suite España de Emmanuel Chabrier. Luego, seguía el telediario y más tarde, podía verse la primera sitcom emitida por TVE: Te quiero Lucy. Fue una serie histórica.




Te quiero Lucy es “la madre de todas las sitcom”. La importancia de I Love Lucy va mucho más allá de que hiciera reír a los privilegiados que tenían un televisor en aquellos años en España. En EEUU, la serie marcó un estándar para sucesivas comedias de situación: brevedad (menos de 30 minutos de emisión), diálogos breves, contundentes latigazos de humor, dos o tres protagonistas con elevada vis cómica, opuestos entre sí y sometidos a situaciones cotidianas, escenas rodadas en los mismos platós, siempre en interiores, risas enlatadas, capítulos cerrados… Ahora sabemos lo que son las comedias de situación, pero cuando se rodó Te quiero Lucy, nada de todo esto existía. Fue a lo largo de sus episodios como se perfiló un canon que, de momento, se ha ido prolongando sin alteraciones durante sesenta años. Por eso es importante y por eso merece recordarse.

El argumento era simple: la vida de un matrimonio treintón de clase media; residían en uno de los miles de chalets de “suburbia” creados después de la Segunda Guerra Mundial. Eran “Lucy” y su marido “Ricky”, completamente diferentes por sus orígenes: anglosajona y latino. Dos culturas diferentes, dos visiones del mundo casi antagónicas, un conflicto asegurado en cada episodio, siempre derivado hacia la comicidad. “Lucy” es una mujer de su tiempo: tiene ideas propias que ansía poner en práctica. No es una feminista como se entenderá una década después, sino, simplemente, una mujer con iniciativa propia. Carece de maldad y también de experiencia. Todos estos elementos hacen que constantemente aparezcan problemas desternillantes y equívocos. El matrimonio tiene un hijo, “Little Ricky”, y mantiene una relación frecuente con su vecina, “Ethel Mertz”. Frecuentemente ambas abordan las mismas iniciativas y se ven comprometidas en las situaciones absurdas. En realidad, ambas son como Don Quijote y Sancho Panza. “Lucy” aporta el elemento desmadrado, excesivo, visionario y excéntrico. “Ethel”, por el contrario, actúa con lógica, es racional y realista. “Fred Mertz”, marido de “Ethel”, es otro personaje que aparece frecuentemente en la serie; es mayor que el resto de protagonistas, casi un “abuelo Cebolleta” que cuenta historias interminables sobre sus peripecias durante la guerra.


En 1948, cuando la televisión estadounidense ya estaba en marcha, Lucille Ball protagonizó la serie My Favorite Husband que, inicialmente, había sido un programa de radio. La serie no tuvo éxito: entre otras cosas porque la sociedad americana, profundamente fragmentada en grupos étnicos, difícilmente iba a tolerar que una pelirroja anglosajona (Lucille), apareciera junto a un latino de origen cubano (Desi), como marido y mujer… aunque, en realidad, lo fueran. Así que la pareja inició una gira teatral por los EEUU que se coronó con un gran éxito. Al concluir, la pareja constituyó la productora Desilu Productions que implementó la serie Te quiero Lucy, con ambos como protagonistas principales. Estrenada en 1951, constituyó un gran éxito. 

Vale la pena decir unas palabras sobre los dos protagonistas de la serie, Lucille Désirée Ball (“Lucy”) y Desi Arnaz (“Ricky–Ricardo”). La actriz (1911–1989), en su juventud había sido modelo, luego trabajó en los teatros de Broadway protagonizando comedias, filmó algunas películas y finalmente produjo comedias para televisión. En 1940 se casó con Dasi Arnaz y en esa misma temporada firmó un contrato con la Metro para filmar una serie de películas cómicas que elevaron su caché y le dieron fama nacional. 

Sin embargo, no todo el mérito en la elaboración de las sitcom correspondió a Lucille Ball, sino al grupo de profesionales contratados por Desilu Productions. Uno de ellos, Karl Freund, pionero del cine alemán, camarógrafo durante muchos años, era un veterano del expresionismo. Había trabajado con Murnau, Lang y Lubitsch. Freund formaba parte de los 600 profesionales germanos contratados por Hollywood entre mediados de los años 20 y los primeros años 30. Había sido el artífice de la fotografía de Metrópolis (1927) y fue el primer alemán en experimentar con película en color. En 1929 se integró en Hollywood, hacia 1941 conoció a la pareja Ball–Arnaz y diez años después fue contratado por Desilu Productions. Su aportación fue la utilización de tres cámaras para la filmación de las escenas de interior de las sitcoms. Así se filmó Te quiero Lycy y así se está filmando actualmente Big Bang Theory (2007–hoy). Por eso es importante esta serie y por eso ha pasado a la historia. Sin olvidar que la productora de Lucille Ball y Desi Arnaz produjo también otros éxitos televisivos de los años 60 y 70: Los Intocables (1959–1963), Star Trek (1966–1969), Misión Imposible (1966–1973), El show de Dick van Dyke (1961–1966) y Yo soy espía (1965–1968).


La CBS, cadena que emitió Te quiero Lucy, obtuvo un gran éxito y durante el tiempo en que se prolongó, consiguió audiencias máximas y granizadas de premios (entre ellos varios Emmy). Fue una serie innovadora en muchos terrenos: se filmó en 35 mm y hasta el año 2000 fue el segundo programa que había registrado unos mayores índices, tanto de audiencia como de aceptación (Seinfield [1989–1999], de Larry David, otra comedia de situación ocupó el primer lugar). Se la considera una de las 100 series más importantes de la televisión mundial. 

La serie se canceló cuando estaba en su apogeo. Se juzgaba que era mejor cambiar el concepto antes que fuera decayendo. A partir de 1957, y en los tres años siguientes, se filmaron trece episodios “especiales” con el nombre de El show de Lucille Ball y Desi Arnaz que también se emitieron en España. Luego siguió The Lucy Show (1962–1968, 156 episodios) y Here’s Lucy (1968–1974, 144 episodios) que no se emitieron en España. Tardíamente, intentó una nueva serie en 1986, Life with Lucy, que se canceló antes de concluir. Por entonces, la actriz ya estaba muy debilitada por múltiples dolencias y físicamente demacrada. Moriría de un ataque al corazón tres años después. Su ex marido, Desi Arnaz, había fallecido tres años antes.

A diferencia de otras series –Friends (1994–2004), El Equipo A (1983–1987), Dos hombres y medio (2003–2015)…– que han sido reproducidas durante décadas, Te quiero Lucy dejó de verse y no ha vuelto a gozar de una “segunda vuelta” en ningún canal. Sin embargo, está a disposición quien quiera verla a través de DVD y BlueRay remasterizados. Interesará a los amantes de las sitcom, a los jóvenes porque comprobarán que este género no ha cambiado mucho en los últimos sesenta años, mientras que quienes lo disfrutaron a finales de los cincuenta, les recordará aquellos años en los que fueron niños y admiraban con cualquier cosa que se emitiera en la única televisión del país. Los que tengan un interés sociológico en descubrir cómo eran los años de la postguerra, hasta mediados de los 50, tienen un material precioso: modelos, peinados, mobiliario, electrodomésticos, vehículos, estilo de vida, están reflejados en Te quiero Lucy



FICHA:

Título original: I Love Lucy
Título en España: Te quiero Lucy
Temporadas: 6 (181 episodios)
Duración episodio: 25 minutos
Año: 1951–1957
Temática: Comedia de situación
Subgénero: Familiar
Actores principales: Lucille Ball, Dasi Arnaz, Vivian Vance, William Frawley, Richard Keith, Mary Jane Croft…
Lo mejor: creó un precedente para futuras sitcom.
Lo peor: superficialidad excesiva en las situaciones y frecuente humor de sal gruesa.
Puntuación: 7

¿Cómo verlo?: Algunos episodios pueden verse en youTube. Están a la venta en DVD y BlueRay editado por 5DVD. También pueden bajarse mediante programas “peer two peer”.
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