martes, 8 de noviembre de 2016

El Túnel del Tiempo, ciencia ficción de baratillo


Durante treinta semanas de 1967, TVE emitió esta serie que empezó sorprendiendo a la audiencia y terminó aburriéndola. La idea era buena (viajes a través del tiempo), pero la ejecución tenía algo de primitivo, improvisado e incluso paleto. El primer episodio nos pareció interesantísimo e incluso sorprendente, pero a medida que íbamos viendo a los dos protagonistas arrojados como un fardo a cualquier época menos a la que les correspondía, siempre con el mismo jersey oscuro con cuello de cisne, aquello que, inicialmente nos habíamos tomado con interés, terminó cansándonos. 

La pobreza de medios era insultante: habitualmente para ilustrar una época se colocaban fragmentos de películas de los años 30 y 40. Siempre se recurría al mismo efecto especial para indicar el tránsito de una época a otra. Los dos protagonistas nunca fueron dechados de expresividad y buen hacer y, finalmente, el único personaje femenino de la serie, la “doctora Mac Greggor”, nunca salía del laboratorio, ni siquiera se levantaba y su papel consistía en comunicar con los dos viajeros del tiempo para indicarles que, inmediatamente, les iban a sacar de una época (y de un berenjenal) para enviarlos a otra (cayendo en el momento más inoportuno). Un buen día la serie concluyó y nunca más nos preguntamos por qué no hubo segunda temporada. Los invasores (1967-1968), El fugitivo (1963-1967), El agente de CIPOL (1964-1968), nos hicieron olvidar pronto aquella serie que, a fin de cuentas, tuvo mucho de proyecto frustrado.




El planteamiento inicial era simple: un grupo de científicos llevan trabajando durante una década para el Pentágono en un proyecto secreto que tiene como objetivo viajar en el tiempo. Un senador les anuncia una visita para comprobar el estado de la investigación y decidir sobre si ampliar los fondos o clausurar el proyecto. Hasta ese momento, el Túnel del Tiempo no ha sido probado, pero el “doctor Phillips” decide presentarse como voluntario. El artefacto se muestra efectivo… pero envía al viajero del tiempo a la cubierta del Titanic poco antes de su cita con el iceberg. La chapuza tecnológica, para colmo, no consiguió hacerlo retornar, así que el “doctor Newman” acude en busca de su compañero. A partir de ahora los extraviados en el tiempo ya no serán uno sino dos. En todos los episodios el esquema es el mismo, repetido monótonamente una y otra vez: en el último minuto del episodio anterior los dos científicos son arrojados a un momento crucial de otra época; en el episodio siguiente, serán encarcelados o perseguidos, intentarán vanamente advertir de lo que va a ocurrir, pero como el personaje mitológica de Casandra, adornada por los dioses con el don de la profecía y con la maldición de que nadie creyera sus predicciones, ambos científicos, estarán a punto de morir, ser ejecutados o víctimas de la catástrofe natural que se avecina y, en el último minuto del episodio, la “doctora McGreggor” conseguirá sacarlos de Guatemala y enviarlos a una nueva Guatapeor. Y así sucesivamente.

El factótum de la serie, su creador, guionista y director, Irwin Allen, tenía la costumbre de ofrecer productos poco elaborados, ideas geniales puestas en marcha sin apenas pulir, gastarse los fondos de la temporada en los primeros capítulos, apretándose el cinturón en los siguientes, con el resultado que cabe esperar y siempre ideando películas de acción y de ciencia ficción que necesitaban efectos especiales que no era posible financiar con el presupuesto de que disponía. Uno de sus productos más conocidos fue Viaje al fondo del mar (1964-1968) que se emitió en los sábados por la tarde, en la misma época en la que en las noches de los jueves se emitía El túnel tiempo. En ambos casos, los mismos efectos especiales se repetían una y otra vez hasta el aburrimiento. Allen era así.  


Los productos de Allen iban perdiendo interés a medida que discurrían las semanas. Consciente de este hándicap, se las ingenió para “enganchar” al público a El túnel del tiempo, recurriendo al truco de hacer que el final de cada episodio generara expectación para el siguiente. Cuando al final del primer episodio aparecen en un trasatlántico de principios del siglo XX, el episodio termina cuando ven impreso en uno de los salvavidas el nombre del barco: “Titánic”. Después de salir de la aventura por los pelos, cuando se va a producir el hundimiento, el laboratorio dirigido por la doctora McGregor logra sacarlos del desastre y… enviarlos a Pearl Harbour pocas horas antes del ataque japonés. El esquema vuelve a repetirse: están a punto de morir, pero en el último momento, el túnel del tiempo les trasvasa a otra época. Peor aún: ahora están en el fuerte de El Álamo, sometido al asedio mexicano. Y vuelta a empezar. Salvados in extremis la puntería de la doctora Mc Gregor les enviará a la época de Nerón… Y así sucesivamente. Llega un momento en que el espectador se pregunta si la doctora y el túnel están compinchados simplemente para hacer la vida imposible a los dos colegas perdidos en el tiempo.

De los dos actores protagonistas de esta serie puede decirse bien poco. Nunca más los volvimos a ver en otros productos televisivos. James Darren encarnaba al “Doctor Anthony Newman”. Tenía un corto historial cinematográfico como actor de reparto en películas medianamente populares como Los cañones de Navarone (1961). Tras su papel protagonista en El Túnel del Tiempo apenas volvió a aparecer de manera episódica en Star Trek. Luego se dedicó a cantar y a dirigir programas televisivos. A su compañero, Robert Colbert, el “Doctor Douglas Philips”, no le fue mucho mejor. Se le recuerda solamente por su intervención en esta serie, su interpretación en otra serie Maverick, en un papel secundario, fue lo que le llevó a ser viajero del tiempo. No hubo más.


Paradójicamente, de todos los actores que participaron en la serie, solamente la carrera de Lee Meriwether (“doctora Ann McGregor”) fue algo más extensa. Poco antes de participar en El Túnel del Tiempo, en un papel protagonista pero extraordinariamente deslucido (siempre sentada y sin salir del laboratorio) había aparecido en la mítica serie Batman (1966) como Catwoman. Antes, incluso, había sido Miss América 1965. A pesar de que su encantadora sonrisa era lo que le había abierto el camino del cine, en los treinta episodios de esta serie, no se le dio la ocasión de que mostrara este ni ningún otro encanto. Mucho más brillante fue su papel en Misión imposible (1966-1973) como “Tracy”, la espía, o en Star Trek, La conquista del espacio (1966), en Barnaby Jones (1973-1980) o en Melrose Place (1992-1999). Estuvo casada con Joe DiMaggio, el mismo jugador de beisbol que antes se había unido a Marilyn Monroe. 

La serie fue producida por la 20th Century Fox y emitida por la American Broadcasting Company. No tuvo malos índices de audiencia e incluso fue galardonada con un Emmy en 1967 por los efectos especiales que mostraba. Pero la ABC tenía otras series esperando y bruscamente se anunció la cancelación y su sustitución en la misma franja horaria por una serie inspirada en la biografía del general Custer (La leyenda de Custer) y en cómo llegó a dirigir el 7º de Caballería en la batalla de Little Big Horn. Esta serie, por cierto, constituyó un descalabro de audiencia y se cancelo a media temporada. 
Serie que gustará a los nostálgicos, recordará a los que la vimos porqué desistimos pronto de seguirla, entretendrá a los freakys amantes de cualquier producto de ciencia ficción y, finalmente, nos mostrará que no solamente hoy se hacen productos altamente deficientes, sino que en los sesenta no todo el monte era orégano. 



FICHA:

Título original: The Time Tunnel
Título en España: El túnel del tiempo
Temporadas: 1 (30 episodios)
Duración episodio: 50 minutos
Año: 1966
Temática: Ciencia Ficción
Subgénero: Viajes en el tiempo
Actores principales: James Darren, Robert Colbert, Whit Bissell, John Zaremba, Lee Meriwether.
Lo mejor: idea original en la época.
Lo peor: el mismo esquema en cada episodio.
Puntuación: 5

¿Cómo verlo?: Algunos episodios pueden verse en youTube en versión original. Están a la venta en DVD y BlueRay editado por 5DVD. También pueden bajarse mediante programas “peer two peer”.
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