viernes, 21 de octubre de 2016

True Detective, una serie que no está muerta


Si la primera temporada de True Detective se estrenó en 2014 y la segunda en 2015, está claro que, a la vista de su éxito, a estas alturas de 2016, deberíamos haber visto la tercera, esperando que la cuarta no se demorase mucho. Sin embargo, en el momento de escribir estas líneas, solamente tenemos la promesa hecha por el jefe de programación de HBO de que la serie “no está ´muerta”. Eso es lo más importante de una serie que marcó a la audiencia desde el primer episodio. Desde que pudimos apreciar el trabajo de los creativos con la carátula del primer episodio.



La feliz creación de True Detective se debe a Nick Piazzolato que hasta 2011 era conocido por haber escrito una novela de cierto éxito (Scribner) que, sin duda por aquello de que nadie es profeta en su tierra, resultó mejor acogida fuera de los EEUU. Pero su sueño profesional consistía en escribir series para televisión. Irrumpió en este medio redactando los guiones de The Killing. Fueron un éxito y precipitó el que en 2012, la HBO compró los derechos de emisión del guión que Piazzolato les había propuesto y que, un par de años después se convirtió en True Detective. El creador reconoció las inspiraciones que concurrieron en su obra: de un lado libros de filosofía, como The Conspiracy Against the Human Race, de Thomas Ligotti o In The Dust Of This Planet de Eugene Thacker. Lo cierto es que las actitudes de uno de los protagonistas de la primera temporada de la serie, “Rustin Spencer ‘Rust’Cohle” (Matthew McConaughey) están muy marcadas por las reflexiones sobre la condición humana y el destino del planeta (y por el escepticismo conformista y convencional de su compañero de oficio, “Martin Eric ‘Marty’ Hart” (Woody Harrelson).

Ambos policías trabajan en Lousiana (el sur del sur más profundo de los EEUU…) como detectives de la Policía Estatal. No hay más papeles protagonistas; el resto –buenos y malos– están situados muy en segundo plano y toda la primera temporada sigue las investigaciones y las evoluciones psicológicas de esta pareja a propósito de una serie de truculentos crímenes que se han producido en un zona rural. No es que el tema de la pareja de policías en la que uno es la antítesis del otro, sea algo original, es que en True Detective está llevada a la enésima potencia: un policía nihilista y otro baptista (la iglesia más troglodítica del protestantismo norteamericano) generan conversaciones antológicas al desplazarse en el interior de un coche de un lado a otro o cuando son interrogados por otros policías. Quizás este sea el elemento que más apreciamos de la primera temporada y que contribuye a que consideremos la segunda temporada inferior al estar ausente. 


Por otra parte, cuando la audiencia se ha habituado desde las primeras escenas a empatizar con el dúo protagonista, en la segunda vemos (con cierto espanto) que han sido sustituidos por Colin Farrell y Rachel McAdams. Cuesta habituarse al cambio. Luego resulta que, efectivamente, ambos actores realizan un trabajo excelente, pero entre que el recuerdo de la pareja originaria McConaughey–Harrelson no desaparece y que las sorpresas de la primera ya no nos sorprenden tanto. Ciertamente, el impacto del conjunto es menor, pero se mantienen el interés argumental y la calidad interpretativa a lo largo de sus ocho episodios. Hemos visto series como Crossing Line (2013–2016) en los que la primera temporada resultaba convincente y el cambio en la mayoría de personajes que se dio en la segunda, la sepultó completamente y dejó sin ánimo para abordar la tercera. No es el caso aquí e incluso podemos reconocer que el recurso de cambiar a los protagonistas es bueno para evitar reiteraciones y evitar la monotonía. La cuestión es que McConaughey–Harrelson y el equipo de guionización de la primera temporada situaron el listón muy alto para las venideras. ¡Quién le iba a decir a aquel mozo brutote, ingenuo y empanado que era el Woody Harrelson tras la barra de Cheers (1982-1993) o aquel actor que conocíamos como guaperas insustancial que fue el McConaughey de sus comienzos, que iban a terminar siendo ambos actores consumados, brillantes y carismáticos, juntos, además, en una misma serie televisiva! 

En sus dos temporadas la pareja de policías resuelve crímenes… Nada nuevo. Pero la investigación nos permite ver una imagen de los EEUU que ignorábamos y de la que solamente teníamos una vaga idea por series tan distantes como Canción triste de Hill Street (1981–1987), Shields (2002–2008), Beaking Bad (2008–2013) o Me llamo Earl (2005–2009). En todas ellas podría aplicarse aquella frase de Nietzsche: “el desierto crece”, que es como decir “lo dark, las sombras, son imparables y amenazantes para los EEUU”. 


Estas series nos muestran que tras la potencia norteamericana que podemos percibir en las noticias de los informativos y en las imágenes de portaaviones y despliegues militares o entre los lujos de Manhattan Sur y los billones que discurren por las aceras de Wall Street, tras todo esto, lo que existe es una sociedad que se está desmoronando ante la vista de sus propios dirigentes y cuya decadencia nadie parece en condiciones de detener. Es esa parte de EEUU sórdidos, situados al mismo nivel que los arrabales de Nueva Delhi o de Nairobi, con la miseria y la delincuencia dándose la mano a dos pasos del lujo y la fatuidad, como en cualquier “Estado fallido”, asiático o africano, lo que va creciendo a la velocidad de una curva asindótica. Esos EEUU aparecen retratados en True Detective. Percibimos lo inviable de aquella sociedad e intuimos una próxima fecha de caducidad a pocas semanas de las elecciones decisivas para aquel país en el que la batalla Trump–Clinton no hace nada más que encubrir dos posiciones opuestas, aislacionismo o intervencionismo, ninguna de las cuales reconoce en su verdadera dimensión la crisis de la América de las barras y estrellas.

La serie es irreprochable desde todos los puntos de vista. Incluso la música es antológica y la fotografía insuperable. Se puede recomendar a un tipo de público amplio, pero que no sienta nostalgia de Starsky & Hutch (1975–1979) o de Miami Vice (1984–1990). Tampoco es recomendable a los que crean que el trabajo de la policía norteamericana se limite a colocar cagarrutas en bolsas de plástico a lo CSI. Ni, por supuesto, a los que tengan una visión de los EEUU como quintaesencia del lujo, de la belleza o del aftershave. Pero si es usted depresivo y ve el vaso medio lleno, igual quiere satisfacerse sabiendo que en otras partes del mundo este mismo vaso ya no tiene agua; si abomina de las reiteraciones y ansía productos y enfoques nuevos en televisión; si es exigente con lo que ve; y si eso que ve le ayuda a meditar... en todos estos casos, esta serie le dirá algo. Y sin tanta complicación: si le va el buen cine, le recomendamos que la vea sin más dilación.


La serie recibió en su primera temporada elogios unánimes y puntuaciones que oscilaban entre el 8,8 y el 10, no sólo en EEUU sino en todos los países en los que se ha proyectado. Los méritos que se le reconocían era haber constituido, sobre todo, una innovación en el género, análogo al que supuso en su tiempo series como Twin Peaks (1990–1991) o Boardwalk Empire (2010–2014), convertidas en “series de culto” a poco de ser emitidas y que el tiempo se encargará de mantener su prestigio. La segunda temporada, más discutida y cuando el modelo ya perdió el carácter de innovación, no pasará a la historia pero puede verse como un eco persistente de la calidad originara. 


FICHA

Título original: True Detective
Título en España: True Detective
Temporadas: 2 proyectadas, 1 a la espera
Duración episodio: 60 minutos 
Año: 2014, 2015 (16 episodios en total)
Temática: Thriller policíaco
Subgénero: drama sureño 
Actores principales: Matthew McConaughey, Woody Harrelson (1ª Temporada). Colin Farrell, Rachel McAdams, Taylor Kitsch, Vince Vaughn (2ª Temporada)
Lo mejor: lo inesperado de las situaciones y lo inhabitual en los detectives protagonistas.
Lo peor: que la segunda temporada tiene una calidad ligeramente inferior a la primera.
Puntuación: 9 (10 para la primera temporada, 8 para la segunda)

¿Cómo verlo?: se ha proyectado en España en el Canal+ Series. Puede verse en Movistar Series Xtra. También en versión original a través de eMule y bitTorrent, con subtítulos en http://www.subdivx.com/
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