domingo, 5 de julio de 2015

Oporto III... trenes para Aveiro y Guimaraes


Son 2 días seguidos que tomo el tren ó hacia Aveiro (NE) ó hacia Guimaraes (Sur) de Oporto. 

La Estaçao Sao Bento.  Se pronuncia Biento o sea la [e] se convierte en [ie]. 

Mucha, mucha gente que llega a la estación. Las chicas que viajan en tren apenas utilizan el móvil. Y lo preciso fijando las palabras porque la mujer es normalmente una utilizadora compulsiva del móvil. Obviamente motivos profesionales los hay. Lo llevan, veo que lo llevan, pero suelen hablar mucho entre ellas y siempre son cosas divertidas, siempre se ríen. Parece que tienen mucho sentido del humor. Suelen ir más sofisticas en su aspecto físico. Los chicos y las chicas que llegan a Oporto por trabajo o estudios son más arreglados y delgados, se parecen a cualquier joven de Madrid, Barcelona, Valencia.

Una apreciación que me ha sorprendido al caminar sola por casi todo Oporto: titulado por mi como "Los Hombres Gato". ¿Porqué hombres gato?... Los hombres que me vienen por detrás, por mi espalda, con una bicicleta o haciendo running apenas me dejan unos milímetros de mi espacio vital de seguridad. Yo creo que hay el espacio suficiente para pasar una tarjeta de crédito en plan vertical como cuando la utilizas para abrir una puerta de seguridad. 

¿Qué sentido tiene?. Al llegar a casa hay un gato y a medida que me conoce se roza en mis tobillos y me deja su impronta de olor. Aunque es posible, con cierta seguridad, que el gato quiera tener mi olor en su piel. En fin como nota curiosa, una vez leí que los hombres relacionan el efecto en la libido con el que produce del aroma de los pies. También es verdad que las mujeres se cuidan los pies tanto o más que el rostro con cremas aromáticas. 




Guimaraes

La Línea del bus 500 de Oporto. El tramo que va desde Rua do Ouro antes del Ponte da Arrábida hasta la Avenida dos Aliados (final e inicio) es un recorrido amable adentrándonos en Oporto por el río Duero. 

Llegar a la Avenida dos Aliados y avanzar al cruce de Estaçao Sao Bento (se pasa por la estatua del hombre del periódico), Av. D.Alfonso Henriquez/R.Mouzinho Silveira/Rua das Flores/R.Madeira/R.31de Janeiro... es un cruce que parece los pétalos de una margarita. 

Es un placer ir en los trenes de Oporto. Todavía hay revisores que te piden el billete. Van solos y uniformados. te lo piden con educación. Nada que ver con los trenes de Rodalies de Barcelona los llamados Cercanías. Algún día escribiré la bajada en picado de la calidad de los trenes. Yo desde hace un tiempo soy "objetora de conciencia en pagar el billete". 

Los trenes de Oporto son amplios, limpios, puntualidad inglesa, gente educada a la convivencia, el ruido que produce la gente dentro del tren es moderado tirando a bajo. En fin todo un lujo para mi. !Quién lo diría! sólo atravesando la Frontera con España. Me siento como un pez volador atravesando la frontera del agua. 

Todavía se pueden despedir en el mismo andén los amigos y familiares. Acababa de ver un hombre despidiéndose de su amada y desde el andén le mandaba besos amorosos.

Guimaraes es dónde he encontrado más tiendas más sofisticadas de moda infantil. Y obras de arte en la calle. 

El regreso de la Estaçao de Guimaraes es curioso. El reloj marca las 12:05pm y el tren para Porto Sao Bento sale a las 12:48. En la estación no hay otro ser vivo que yo... bueno a no ser que haya alguna lagartija o araña. Y eso que en el bar hay gente, en el hall hay una manada de niños gritando que parecen gaviotas luchando por la comida. Parece que estoy en la peli de Charlton Heston "The Omega Man" 1971 en España se estrenó con el título "El último hombre vivo" Una peli que me impresionó. La encontré tan futurista que me hizo pensar, yo tenía 17 años. 


Aveiro

Estoy gratamente sorprendida. es una ciudad que ha debido tener mucho protagonismo cultural  pues el Teatro Avenida es bastante emblemático de estética Art Nouveau.

He realizado un recorrido en una barcas parecidas a los vikingos en los canales visitables para turistas. 

Mientras me atendían un comerciante en mis compras de regalos para la family, en todo momento estuve comunicándome in English. Suerte que lo estoy haciendo durante todo el viaje porque estando yo de espalda a la calle oigo una voz en español preguntando el precio y la talla al empleado a gritos. Los portugueses son muy educados y yo de espaldas ya! estaba avergonzada de mis compatriotas. La vulgaridad y el griterío son tan peculiares de los españoles que terminé mis compras en English. 

El arte en la calle en Aveiro es llamativo y una de las obras es de Vhils. Otras obras fotografiadas no puedo poner nombre porque no sé el autor. 

Este relato hace días que lo tenía pendiente de escribir. Volver a la rutina de Sant Pol me ha absorvido tanto que no he tenido un momento inspirador. 
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