viernes, 15 de mayo de 2015

El Juego de la Oca


El Juego de la Oca

La Oca, es el animal que domina los 3 elementos: Agua, Tierra y Aire. 
La Oca es portadora del conocimiento divino. Son las mensajeras del otro mundo.
El juego de la Oca es un viaje espiritual, un Rito de Paso de lo exterior a lo interior. 
Lo curioso es que los protagonistas son los dados. El verbo tirar se entiende como el acto de coger el dado, agitarlo y soltarlo en el aire. De modo que el Destino del Viaje lo produce el azar. 
Son 63 casillas para llegar a la Unidad la casilla 64=10=1.
Las casillas son pruebas iniciáticas en las edades del hombre. 
La Oca está presente en las casillas o edades de: 5, 9, 14, 18, 23, 27, 32, 36, 41, 45, 50, 54, 59, 63 y 64, el destino final, el Jardín de la Oca. Su canción es: “de oca a oca y tiro por que me toca"
Son 63 casillas que según dónde se caiga avanzas o retrocedes.
Las casillas nos hace avanzar, en un pasillo, en una autopista que siempre está ahí para incorporarnos a otra casilla, a otra edad. 

El Puente: casillas 6 y 12 se avanza o se retrocede: “de puente a puente y tiro porque me lleva la corriente. es como estar en medio del río en una barca sin remos.
En el budismo hay una enseñanza de “entrar en la corriente”. Es como si el esfuerzo termina llevándonos en una suave corriente de futuro o de pasado, ya que nos puede hacer avanzar o retroceder en la vida espiritual o física. Retroceder es volver a mirar con otros ojos para descubrir las oportunidades.
La Posada: casilla 19. Perder 2 turnos. Parar, parar es esencial del ir adelante. No se trata de tomar unas vacaciones sino de trabajar de otra manera. Para poder ver con claridad hay que parar. Sosegarnos, convertirnos en recipientes más grandes. 
También es interesante que el juego nos haga sentir “huéspedes” en la posada de la vida.  Hay que dar las gracias al Señor del Universo. A veces todo es tan cotidiano, tan familiar que olvidamos la educación y hacemos desaparecer nuestros ideales como el azúcar en un vaso de agua.
El Pozo: casilla 31. Perder 2 turnos. Si otro jugador cae en la Calavera o Muerte, este vuelve a la casilla de inicio y el jugador del Pozo vuelve a jugar. 
En el Pozo hay agua y es agua de la que nos podemos abastecer. Puede ser que el agua esté en el fondo y de difícil acceso. Sin agua no es posible vivir. Caer en el pozo es caer en lo que no conocemos de nosotros mismos, en el agua de las emociones. El Pozo es dónde escondemos nuestros dolores más antiguos, dónde se ocultan nuestras sombras aunque gracias a bajar hasta allí descubriremos nuestro potencial. Tenemos la oportunidad de limpiar el pozo y poder dar de beber agua limpia a nuestra vida.
Perder dos turnos te permite reconocer tus emociones, las torpes y las más hábiles, te reconcilias con tus sombras. no para que se queden tal cual están sino para rescatar su energía que está atrapada en ellas. En definitiva, seguir el viaje, habiéndote perdonado y sintiéndote más integrado contigo mismo. 
Los Dados: casilla 26 y 53. Cada casilla suma 8 y por lo tanto se avanza 8 casillas. Previamente se ha cantado: “de dado a dado y tiro porque me ha dado”. 
Los dados, las piedras cúbicas, angulares, síntesis de todas las medidas armónicas del universo. La expresión “lanzar los dados”, implica asumir un riesgo en el que el resultado es desconocido y está fuera del control del individuo. El resultado de esta acción es una invitación a la suerte y el azar.
El Laberinto: Casilla 42. Perder 3 turnos ó del Laberinto al 30, a la casilla 30. Y no se puede salir hasta obtener con los dados un número determinado.
De un Laberinto se entra pero cuesta muchísimo salir. Es un juego dentro del juego. Salir del Laberinto nos permite salir al exterior, al juego de la Oca. Superar la tensión, el caos, la desesperación, los callejones sin salida, es la prueba que nos curte el instinto y la paciencia.  Representa el trabajo de encontrar la vía correcta para hallar la luz.
La Cárcel: Casilla 52. Perder 3 turnos. La pérdida de libertad. 
Debemos superar 3 trabas: 
La Traba del Hábito: superar el apego que tenemos a “Así soy yo ¿qué puedo hacer?”. En la existencia no hay nada fijo, podemos ser más creativos y conscientes, liberarnos de hábitos propios y de grupos.
La Traba de la Superficialidad: Preocupados siempre por la apariencia y no por el fondo de nuestras vidas. 
La Traba de la Vaguedad: Vaguedad deshonesta.
La cárcel es esto, darnos tiempo privados de libertad para favorecer el cambio de hábitos y la falta de compromisos: Cuando me traiciono a mis mismo me quedo sin jugar. 
La Calavera o La Muerte: Casilla 58. Como se llegue, a esta casilla te manda, te exige volver a empezar en la Casilla de inicio. 
De alguna manera en la vida espiritual hay muchas muertes y nuevos comienzos. Pequeñas muertes que nos brindan la oportunidad de volver a empezar, de reinventarnos, de jugar de nuevo, ahora con otro espíritu. A lo largo del juego nos vamos conociendo más a nosotros mismos, teniendo acceso a que el viejo “yo” muera y nacer con un “yo” más hábil, con energía, con más creatividad. De modo que la Muerte en la casilla 58 es una metáfora de una renovación más profunda, de una muerte y un renacimiento. De modo que morir es la gran oportunidad de volver a empezar. 
También en el juego nace una selección de los jugadores que no pueden llegar al Jardín Casilla 64. Impide a uno de los jugadores llegar a la meta. Actúa de separación entre los jugadores que habían partido juntos. Uno conduce definitivamente a la meta y otros al inicio de la partida. 

Ultima casilla: Casilla 63 se tiene que llegar con el número exacto, sino se retrocede. Los puntos exactos. Llegar con los puntos exactos es una lección de vida extraordinaria por exigirlo en plan si o si. Hace que pensar… como si llegando a un objetivo no arrastraremos nada para la siguiente partida. 
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