jueves, 5 de diciembre de 2013

Lisboa... el Sol brilla para tí como si fueras su novia



El título de que el Sol en Lisboa brilla como si la ciudad fuera su novia, se debe a que Si..!!, es impresionante la luz en la ciudad portuaria pero lo más llamativo fue descubrir la luz de la noche. 

Las calles y aceras de Lisboa están diseñadas y decoradas con pequeñas piedras calizas y de basalto, blancas y negras, muy flexibles para asentarse en cualquier orografía. En este caso sirven para tejer dibujos muy gratificantes. Desconozco que se vé en la fotografía aérea de la ciudad. Este recurso artístico se parece a un extraordinario vestido de fulgurantes lentejuelas. Si la noche de Lisboa brilla a partir del momento en que hemos visto desde cualquier colina, la más roja puesta de Sol. 


El suelo brilla como si Lisboa se vistiera elegantemente para cualquier visitante tanto para un príncipe como para un mendigo. Brilla y suena cuando caminas con tacones en las calles más adorablemente solitarias.

La lectura invisible al viajar es la mayor de las seducciones que conozco. Lisboa te hace sentir que la novia eres tú. 

El cuerpo se desliza en el reloj de arena se transforma con el tiempo y la fuerza de la gravedad, pero la mirada del amor, hace que respires su fuerza invisible para sonreír a la vida.

Lisboa te mima con sus enormes plazas, abiertas al mar tanto que te invita a sentirte en frontera. Después de subir y bajar por calles de 35º de inclinación, estrechas y repartidas en las 7 colinas como las 7 colinas de Roma te sientes sólo, en medio de todo el aire del mundo, para tomar la decisión de afrontar retos y decisiones personales de no retorno. Y si vuelves… convertido en otra persona más especial.


Me ha impresionado que de esas calles a medida que nos acercamos al mar, andando o con el tranvía, los espacios son tan amplios que la calidad, la intensidad y la capacidad de acoger a cualquier visitante, impacta en el corazón.

Parece como si todos los habitantes quisieran tener la mejores vistas de la ciudad. Como si todos pudieran despedirse de sus amados, novios o amigos antes de que los barcos desaparezcan en el horizonte hacia mundos desconocidos.


Para mi el color de Lisboa es el rosa de la caja del perfume Diorissimo de Dior. Para otros será el azul claro, los manises en las paredes de los edificios o los innumerables edificios Art Decó ó simplemente edificios abandonados en el tiempo. Todo tiene un aire de llegar a la ciudad, vivir un día, un mes, un año para hacer la maleta y viajar a otros mundos donde los negocios, las aventuras, los misterios llenaran tus manos. 







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