Serie cuyo título deriva del centro de formación de agentes del FBI en la ciudad virginiana del mismo nombre. No se trata de los estirados agentes del de la agencia federal fundada por Edgar Hoover, varones, blancos, anglosajones y permanentemente vestidos con traje de Armani, camisa y corbata, sino de algo parecido a una high school norteamericana multicultural. No es credibilidad lo que inicialmente destila esta serie, pero el hecho de que en el primer episodio abunden los giros inesperados, las sorpresas (algunas de ellas esperables) y la gente maja, así como el carácter adictivo que han destacado las críticas, animan a darle un voto de confianza en este panorama saturado de series.
DOS LÍNEAS TEMPORALES PARA UN SOLO ARGUMENTO
La revista Fotogramas llegó a describir esta serie estrenada en el otoño de 2015 como “la mejor serie del trimestre”. Y aquel fue, ciertamente, un trimestre de series ambiciosas (Blindpost, Into the Badlands, Narcos, Club de Cuervos, Marco Pol, etc.). Ambiciosas no quiere decir que fueran brillantes. Hubo de todo. Genialidades y tostones. Y luego, alguna que no fue ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. Si podemos calificar de alguna manera a Quantico es diciendo que nunca las ambiciones estuvieron tan altas y los resultados tan pobres.
