En el año 2000, la escritora canadiense Naomi Klein publicó un voluminoso trabajo de 500 páginas titulado No Logo: el poder de las marcas. Se trató de una de las primeras críticas razonadas a la globalización y al papel que las grandes corporaciones protagonizan en este momento histórico. El libro –junto a otros que aparecieron en aquellos mismos años- proporcionó herramientas intelectuales para combatir a la globalización. Hoy, sus tesis han sido ampliamente aceptadas e incluso han pasado a ser patrimonio de lo cotidiano, pero en 2000 suponían una innovación radical. El documental No Logo supone un intento de traslación de las tesis del libro a escasos 40 minutos de metraje.
EL ARRANQUE DE UN LIBRO Y DE UN DOCUMENTAL
Solamente si pensamos que la globalización es un fenómeno reciente, nos daremos cuenta del portentoso trabajo que realizó Naomi Klein en la bisagra entre los dos milenios. En 1989 cae el Muro de Berlín y tras la Segunda Guerra del Golfo, el presidente Bush (padre) proclama a los EEUU como la “única potencia mundial”. La URSS se desmorona y empieza la libre circulación de capitales y, especialmente, de mercancías. En 1995, algunos sectores radicales ya se estaban movilizando de manera escandalosa contra la globalización, pero apenas lograban entender lo que suponía el fenómeno. Simplemente odiaban una serie de marcas y logotipos que aparecían y que se vinculaban a multinacionales consideradas como nefastas.
