Mostrando entradas con la etiqueta Jason Isaacs. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jason Isaacs. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de diciembre de 2016

The Infiltrator: ¿otra de narcos y policías o algo más?



Están de moda las series, los documentales y las películas sobre narcotraficantes y sobre los policías que los persiguen. En Netflix hay varias series sobre el tema y una de ellas de alta calidad (Narcos que, además, está narrado por uno de los agentes de la DEA que participaron en su persecución), así que cuando se anuncia una película sobre el mismo tema, lo primero que se piensa es en que hay demasiada reiteración. 

¿De qué manera sería posible plantear la lucha contra los cárteles de la droga desde una perspectiva nueva e inédita? Brad Furman director de esta cinta, El infiltrado, nos lo expone: presentándose como directivo de un banco y proponiendo el blanqueo y la inversión de los dineros procedentes del tráfico de cocaína. Tal es el papel asumido por “Robert Mazur” (Bryan Cranston), policía harto de detener a pequeños traficantes y que, al encontrarse próximo a la jubilación, se plantea dar un golpe decisivo y en la cúpula del negocio de la droga. 

The OA, mucho ruido y pocas nueces


El diario ABC tituló a esta serie como “el secreto mejor guardado de Netflix”. 

En la presentación de la serie, la actriz española Paz Vega confirmó su participación en el proyecto el pasado 15 de diciembre de 2016, el día antes de su estreno. Se la ha comparado a Stranger Things, y se ha resaltado que la productora era Plan B propiedad de Brad Pitt y Anonymus Content, responsable de True Detective y de Mr. Robot. Estos avales bastarían, como mínimo para interesarnos por The AO. A fin de cuentas son solamente ocho entregas. Pero lo que creemos que vamos a ver al principio del primer capítulo no tiene nada que ver con lo que veremos al final del último.

IMPREVISIBLE, INESTABLE, INCOMPRENSIBLE, INSOLITA

La primera sensación que da OA, es que vamos a asistir a una serie de misterio. Una joven aparece después de unos años en los que estaba perdida para su familia. Desapareció ciega y reaparece viendo perfectamente. Bueno, hacia mediados del primer episodio, la audiencia se entera de los motivos de la ceguera: el autobús escolar en el que viajaba junto a otros hijos de oligarcas rusos, es atacado por una mafia y cae a un río. Solamente ella logra salvarse. Es solamente en ese momento, cuando el episodio lleva más de media hora avanzado, cuando aparecen los créditos, como queriendo indicar que es en ese momento cuando la serie encarrila su rumbo definitivo. Es la primera sorpresa.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

La semilla del diablo "Rosemary’s Baby". Polansky colocó el listón muy alto


Los remakes son algo arriesgados: o la nueva versión supera al original, o no pasa a la historia. Y este es el problema: que algunos remakes, ni son malos, ni particularmente malintencionados, tienen cierta calidad, pero al no poder superar al original, pierden su oportunidad de pasar a la historia del cine por la puerta grande. Esto es lo que le ocurre a esta nueva adaptación de la famosa novela de Ira Levin Rosemary’s Baby (también conocida como La semilla del diablo): la versión que realizó Roman Polansky en 1968 era tan magistral que resulta incomprensible que alguien se haya atrevió a tratar de revisarla. Ofrecida en forma de miniserie por Netflix y por Movistar+, tiene, eso sí, la virtud de interesarnos por aquel producto del mejor Polansky.

POLANSKY EN SU CÉNIT

En 1968, Polansky era un hombre feliz. L habían bastado dos películas para ser considerado como un director notable: Repulsión (1965), protagonizada por una joven francesa, Catherine Deneuve, y luego, al año siguiente, Cul-de-sac (1966) con Donald Pleasance. La primera fue un thriller psicológico, la segunda una muestra humor negro. Eso le bastó para ser reclamado por Hollywood y ponerse en sus manos una gran superproducción: El baile de los vampiros (1967). Allí conoció a una joven de 23 años que asumía un relevante papel de reparto en la película: Sharon Tate. A partir de ese momento (con tres películas de éxito en su haber y una esposa extremadamente atractiva), Polansky estaba en boca de todos. Era evidente que le iba lo siniestro y que era en aquel momento el director que mejor podía interpretar en imágenes la novela de Ira Levin, un best-seller que hacía furor en 1968 centrado en una hermandad de satanistas en pleno Manhattan: Rosemary’s Babe.