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miércoles, 9 de noviembre de 2016

Poirot de Agatha Christie, entre histórica y actual


Es esta una de las series más difundidas en televisión. Personalmente, le he visto en los más variados horizontes y en las lenguas más diversas e incomprensibles: en los Balcanes, en Europa Central, en Iberoamérica… Lleva como quince años reproduciéndose en distintos canales españoles, regionales, locales, nacionales y siempre suscita récords de audiencias y picos de interés. Se han ido filmando episodios durante casi un cuarto de siglo (entre 1989 y 2013) y, por tanto, resulta difícil clasificarla como serie “histórica” o “moderna”. Es, a la vez, una cosa y otra. Pero siempre gusta y siempre convence. Es, pues, una de las mejores series que se han emitido a lo largo de casi 70 años de la televisión mundial.

El éxito de la serie se basa en tres factores: la calidad de los textos originales de Agatha Christie que inspiraron los guiones televisivos; el trabajo de David Suchet encarnando al detective belga y los medios desplegados en la serie, especialmente la ambientación. Unidos estos elementos, la serie debía ser, necesariamente, un logro histórico. Sobre el primer elemento no vale la pena añadir nada. La escritora falleció después de una vida tranquila y repleta de éxitos profesionales (escribió 66 novelas policiales, algunos relatos cortos y dos piezas teatrales de carácter policíaco). Durante mucho tiempo se le consideró como la autora más leída del mundo (e incluso hoy surgen dudas de si sigue siéndolo) y uno de sus relatos (El asesinato de Roger Aykord) está considerado como la mejor novela policíaca de todos los tiempos. 

lunes, 31 de octubre de 2016

Reilly, as de espías


En 1984, TVE1 emitió en las tardes de los domingos de 21:30 a 22:30, los 12 episodios de una serie británica sobria y discreta: Reilly, As de Espías. A partir del segundo episodio algunos nos sentimos capturados por lo que estábamos viendo. La reconstrucción de la época en la que sucedieron los hechos era tan extremadamente realista y el guion tan sólido que algunos empezamos a preguntarnos si los hechos narrados no formarían parte de la historia del siglo XX. Una buena enciclopedia nos resolvió la duda. El Reilly al que hacía alusión el título de la serie, había existido realmente. Había sido un agente de la inteligencia inglesa, aventurero y carismático. Incluso vi la foto del auténtico Sidney Reilly: se parecía poco a Sam Neill el actor que lo encarnó. 

La serie se basaba en la biografía que hizo del personaje Bruce Lockhart publicada en 1932. Si Lockhart estuvo en condiciones de componer una biografía de Reilly fue porque su padre, Robin Bruce Lockhart,  había sido compañero de correrías del espía. A lo largo de la relación entre ambos, Reilly le contó anécdotas ya embellecidas que el hijo de su compañero embellecería todavía más. Cincuenta años después, su eco no se había extinguido todavía. Obviamente, el guión se tomó algunas licencias: pero no las suficientes como para el biopic del espía dejara de serlo.