Una se pregunta, casi de manera inevitable, “¿Cuándo se harán en España series de este tipo?”. De tanto en tanto aparecen series cuya trama es la convencional que corresponde a una película policíaca, y sin embargo, el resultado no es sólo correcto, sino extraordinario hasta el punto de que existe unanimidad en la crítica y cuesta encontrarles alguna deficiencia. No es frecuente, pero series como Bron/Bröen figuran entre las más apreciadas por la crítica (y por el público) en la segunda década del milenio. Y lo más sorprendente es que no procede de los laboratorios de Hollywood, sino de cinematografías minoritarias.
La serie mereció el que Hollywood se interesara por ella y realizara una afortunada adaptación a los EEUU. Y El resultado también es curioso, porque, normalmente, el original y la adaptación suelen tener calidades diferentes o, como mínimo, adaptarse mejor o peor a públicos de latitudes concretas. The Bridge gusta porque, partiendo de la misma trama, la adapta a los problemas locales de la frontera entre dos mundos: EEUU y México, cuyas dicotomías son mucho más marcadas que las existentes entre Dinamarca y Suecia.

