Apuntes elaborados a partir de la conferencia “La Historia de Corea a través del Cine”, impartida por Enrique Garcelán y Jordi Codó en el KFFBCN 2026.
Sumario
Bajo la bandera del Imperio japonés.
La guerra que dividió un país.
Un país —Corea del Sur— en ruinas.
Los años 60: entre la industria y la propaganda.
Los 70-80: los años oscuros.
Gwangju, la herida que cambió al cine coreano.
Los 90: la década de la cultura. Nace la Nueva Ola.
Los márgenes del cine de la Nueva Ola.
Una cinematografía que no deja de recordar.
Y hay una idea previa que me parece fundamental para entender todo lo que viene después: el Han (한). Garcelán y Jordi lo introducen como ese sentimiento colectivo coreano asociado al sufrimiento, la tristeza, la injusticia acumulada y la memoria. No es casual que aparezca antes de entrar en la historia política. Es casi una llave para leer buena parte del cine coreano.
Hablando de la conferencia...

Corea antes de la división.
La conferencia parte de la larga percepción de Corea como una unidad cultural, lingüística ypolítica, pese a las invasiones sufridas durante siglos. Su posición entre China, Rusia y Japón aparece definida gráficamente como Corea “sandwich”. Esto ayuda muchísimo a entender una constante que aparece una y otra vez en su cine: Corea como territorio sobre el que las grandes potencias proyectan sus intereses.
Ocupación japonesa y nacimiento del cine coreano (1903-1945). Según la cronología utilizada en la conferencia, el cine llega a Corea en 1903. En 1919 aparece el kino-drama The Righteous Revenge, y en 1923 se señala The Plighted Love under the Moon como primer film. También aparece Arirang, que será importantísima para entender la relación entre cine, identidad nacional y resistencia durante la ocupación japonesa.Aquí Garcelán y Jordi señalan varias características del primer cine coreano: enorme importancia del melodrama, utilización del cine como instrumento propagandístico, búsqueda de una unidad nacional y, sobre todo, un problema que nos acompañará después: buena parte de ese cine fue destruido o desapareció. Por eso habla de una memoria histórica reconstruida.
1945-1953: liberación, división y Guerra de Corea. Tras la derrota japonesa llega una paradoja tremenda: termina una ocupación de 35 años, pero Corea no recupera simplemente su unidad. El paralelo 38 termina separando dos espacios bajo influencias soviética y estadounidense y aparecen las dos Coreas.
Hurrah! for Freedom (1946), de Choi In-gyu, y The Woman's Diary (1949) como primer film coreano en color. Con la invasión del Sur en 1950 comienza la Guerra de Corea y parte de la industria cinematográfica se desplaza a Busan.
Joint Security Area (Park Chan-wook, 2000) la elección de JSA en esta conferencia ahora adquiere todavía más sentido después de nuestra conversación sobre la película.
Garcelán y Jordi la colocan dentro de la persistencia de la división Norte-Sur. No interesa únicamente como thriller. Lo importante es que Park Chan-wook hace algo que durante mucho tiempo había sido extremadamente difícil: humanizar a los hombres situados a ambos lados de la frontera. La pregunta que aparece resume la película ¿Qué pasaría si deciden hacerse amigos?
Después aparece Silmido (2003), basada en hechos reales y centrada en una operación secreta del Gobierno surcoreano. Fue además la primera película coreana que superó los diez millones de espectadores. Es otro paso importante: el cine empieza a mirar los secretos y responsabilidades de su propio Estado, no únicamente al enemigo del Norte. A continuación, Welcome to Dongmakgol, utiliza comedia, fantasía y realismo mágico para hablar de la inutilidad de la guerra.
1953-1969: un país en ruinas y una edad dorada
Después del armisticio del 27 de julio de 1953, Corea del Sur tiene que reconstruirse prácticamente desde las ruinas.
La cifra de producción que aparece en la conferencia permite apreciar la velocidad del renacimiento: 1954: 18 películas → 1967: 100 películas. Y Garcelán y Jordi sitúan aquí la Edad Dorada del cine coreano (1953-1969).
La película destacada es Aimless Bullet (1961), de Yu Hyun-mok. Es una de esas películas que pueden servir para comprender qué significaba vivir en la Corea del Sur de posguerra, más allá de aprender fechas y presidentes.
También aparecen como ejemplos de cómo se representó la guerra durante la dictadura:
Piagol (1955), de Lee Kang-cheon; Five Marines (1961), de Lee Man-hee; The Marines Who Never Returned (1963), de Lee Man-hee; y Seven Women Prisoners (1965), también de Lee Man-hee.
Y aquí empieza precisamente el terreno de la industria cinematográfica, censura, propaganda, dictaduras, Gwangju y finalmente la Nueva Ola coreana. La columna vertebral de toda la conferencia: ocupación japonesa → identidad nacional → división → guerra → ruinas → dictadura → censura → democratización → Nueva Ola → memoria.
Y eso explica algo que aparece constantemente en las películas coreanas que estamos viendo estos días: el cine coreano parece empeñado en volver sobre su pasado porque su pasado nunca termina de estar completamente cerrado.
¿Por qué el cine coreano recuerda tanto?
Los años 70-80 y la “época oscura”, pasando por Gwangju y la memoria histórica, hasta la transformación industrial de los 90, Busan, la Nueva Ola de directores y los dramas históricos de Joseon.
Y hay un hilo conductor especialmente interesante: la historia política de Corea del Sur y la historia de su cine prácticamente se explican mutuamente. La censura de los 70, la violencia política de 1980, la democratización, la entrada de los chaebol en la industria cinematográfica, la creación del festival de Busan en 1996 y, finalmente, la generación de Park Chan-wook, Bong Joon-ho, Kim Jee-woon, Na Hong-jin... No aparecen de la nada.
Además, una de las diapositivas contiene casi una tesis “La Nueva Ola y la memoria histórica”. Ahí están Memories of Murder, Voice of a Murderer, In the Absence y Birthday. Es decir: cuando el cine coreano consigue mayor libertad y potencia industrial, una parte importante de esa libertad la utiliza para volver atrás y revisar aquello que el país no había terminado de digerir.
Y la diapositiva sobre Gwangju enlaza directamente con películas que ya hemos comentado alguna vez: A Petal, Peppermint Candy, A Taxi Driver, 1987: When the Day Comes... La pantalla acaba funcionando como una especie de archivo emocional de Corea del Sur.
También me parece muy revelador el salto de las fotografías de 1970 a las de 1990:
Ayuda muchísimo a entender por qué precisamente alrededor del año 2000 aparece una concentración extraordinaria de películas y cineastas que después conquistarán festivales internacionales.
La conferencia en el KFFBCN con sus diapositivas ha permitido comprender el material magnífico para construir una pequeña historia del cine coreano desde sus películas el momento histórico social-político. Muchas gracias.
Por lo demás, la dejaría como está esta reseña. Incluso me gusta que no sea excesivamente pulida o académica, conserva bastante bien la sensación de estuve en la conferencia, tomé fotografías, escuché, relacioné cosas con películas que conozco y esto es lo que me llevé a casa.







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