lunes, 2 de enero de 2017

Yo soy espía, realismo y humor en el mundo del espionaje


Los 60 fueron le era dorada de lo que podríamos llamar “el agente secreto de fantasía”. Abrió a brecha James Bond, pero por ella circularon simultáneamente El agente de Cipol (1964-1967), Misión Imposible (1966-1973), Los Vengadores (1961-1969), Audacia es el juego (1968-1971) y en terrenos muy coincidentes, productos tan divergentes como Los invencibles de Némesis (1968), Jim West (1965-1969) y Superagente 86 (1965-1970). Así pues, en principio, no se trataba de una serie muy original o que uno estuviera particularmente predispuesto para verla. Pero la existencia de un solo canal en España en aquella época generaba el que en las noches de los martes fuera casi obligado ver algún episodio. Por lo demás fue una de las primeras series protagonizadas por un actor negro (junto a Misión Imposible).

TODOS ERAN AGENTES SECRETOS

No recordamos que en la serie se hiciera alusión a algún servicio secreto realmente existente. Simplemente, los dos protagonistas, “Kelly Robinson” y “Alexander Scott”, eran agentes secretos, de una agencia tan secreta que ni se pronunciaba el nombre. Pero la gracia estaba en que viajaban por todo el mundo, siempre protegidos por sus coberturas: “Kelly” y “Scott” eran tenistas, aficionado el primero y su entrenador el segundo. En cada episodio (y se filmaron 83), ambos encuentran rivales villanos de muy distinta naturaleza y mujeres fatales que colaboran con las fuerzas del mal o, simplemente, tratan de desviarlos de sus misiones.



Era, obviamente, la época de la Guerra Fría. Llama la atención que la floración desmesurada de este tipo de series no se produjera durante los años del estalinismo ni siquiera durante el recrudecimiento de la tensión internacional que se produjo con ocasión de la crisis de Cuba, sino cuando las cosas ya se habían estabilizado internacionalmente. En realidad, nos equivocaríamos si considerásemos a esta serie como un producto de las tensiones internacionales entre el Este y el Oeste. 

La clonación de series de espías obedece a un motivo mucho más banal: simplemente, el éxito de masas a escala mundial que supuso la proyección de Agente 007 contra el Doctor No (1962), revalidad al año siguiente con Desde Rusia con amor, o en 1964 con Goldfinger, seguida de Operación Trueno (1965), no dejan lugar a dudas: en cuatro años, cuatro películas que popularizaron el tema, la presencia de mujeres fatales, la figura de invencibles agentes secretos, están en el origen de Yo soy espía más que ninguna otra causa. 

DOS ESPÍAS ATÍPICOS Y VIAJEROS

Cada una de las series que aparecieron como derivados de la matriz de 007 tenían algún rasgo particular que las hacía completamente diferente a cualquier otra: “Maxwell Smart”, el Superagente 86, era un metepatas; “Jim West” estaba ambientado en el siglo XIX y en el farwest; “John Steel” y “Emma Peel”, la sofisticación; “el equipo protagonista de Misión Imposible, la seriedad y eficiencia en su misión; El agente de CIPOL, el humor y la presencia de un exótico “Illya Kuryakin”; Los invencibles de Némesis, las cualidades parapsicológicas… ¿Qué distinguía a los agentes “Kelly” y “Scott”? Jugaban al tenis.


En Yo soy espía encontramos las mismas dosis de humor e ironía presentes en El agente de CIPOL. Ambas series eran “viajeras” y los protagonistas desarrollaban sus aventuras en los parajes más exóticos y atractivos, pero, a decir verdad, Yo soy espía, insistió más en este aspecto: en los distintos episodios aparecen escenas filmadas en Marruecos, San Francisco, Tokio, Acapulco, Madrid, Atenas, Roma, Florencia, Venecia Hong-Kong, Las Vegas, etc, etc. Nunca se había visto tal despliegue de medios y tales periplos para filmar y ambientar una serie televisiva. 

MAYORES DOSIS DE REALISMO Y DE HUMOR

El historial cinematográfico previo de los dos protagonistas, Robert Culp y Bill Cosby era mínimo. Culp (1930-2010), se había estrenado en el cine con pequeños papeles en westerns para luego saltar a la televisión y participar como actor invitado en episodios de distintas series. Este rodaje le sirvió para desempeñar el papel protagonista en Yo soy espía. Tras la conclusión de la serie siguió apareciendo esporádicamente en televisión y en la pantalla grande. En el Informe pelícano (1993) de Allan J. Pakula, realizó una de sus más celebradas actuaciones. También escribía guiones (siete de esta serie son suyos). Falleció casi con 80 años a causa de un desafortunado accidente.

La carrera de su compañero de reparto, Bill Cosby (n. 1937), ha sido mucho más oscilante y problemática. Como para Culp, la serie Yo soy espío, le proporcionó fama mundial. Además de actuar, cantaba y componía. Fundó una productora a finales de los años 60 y tuvo su programa de televisión: El Show de Bill Cosby que se mantuvo en antena desde 1972 a 1979 y luego vivió una reedición en la década de los 80 con La hora de Bill Cosby. Pero, a partir de ahí, su carrera se trunca: aparecieron acusaciones de asaltos y abusos sexuales que habían tenido lugar desde mediados de los años 60, incluso de abusos infantiles. Abarcaban entre 1965 y 2008 y se habían desarrollado en 10 estados y en una provincia canadiense. Cosby, obviamente, negó estas acusaciones y muchos de los delitos ya habían prescrito. Sin embargo, en 2015 una nueva acusación de asalto sexual en Pensylvania le valió una orden de busca y captura y un proceso. Cosby obtuvo la liberta a la espera de juicio a cambio de un millón de dólares de fianza. El juicio está programado para junio de 2017.


Ambos protagonistas demostraron tener buena química entre ellos y sacaron adelante un producto que los guionistas habían dotado de un perfil propio muy característico: a diferencia de El agente de CIPOL, de Misión Imposible y del resto de series similares coetáneas, los guiones de Yo soy espía eran extremadamente realistas: simplemente, se trataba de casos verosímiles llevados con verismo. Esto y el sentido del humor que destilaban los dos protagonistas en sus diálogos entre sí, eran los dos elementos que le imprimían carácter.

VALORACIÓN Y RECOMENDACIONES

Serie entretenida (más no excepcional), ágil (pero no trepidante), con buena fotografía (pero no sobresaliente) y con una interpretación a la altura de lo que se requería de ambos protagonistas, Yo soy espía, será recordada en sí misma y como reflejo de una época en la que el cine todavía era el “séptimo arte” y contaba con una valoración muy por delante de la televisión. Por eso, cuando los espectadores enganchados a la serie 007 tenían “mono” entre entrega y entrega, la televisión les ofrecía este tipo de productos, dignos, pero menores en relación a la protagonizada por James Bond. Eso es todo. De ahí que hoy, cuando el ciclo 007 no suscita la misma expectación, series como esta estén fuera de lugar y no las reclame el público.

Gustará, esencialmente, a los que consuman cine “de espías” y a los fanáticos de las series de los años 60. Se deleitaran con ellas los practicantes de la nostalgia y los investigadores sociales ansiosos por comprender una época. Dirá poco a las nuevas generaciones y los que gusten cambiar de paisajes y saltar de un país a otro en la misma serie se sorprenderán de hasta qué punto cincuenta años lograr cambiar la fisonomía de los países. 



FICHA
Título original: I Spy.
Título en España: Yo soy espía.
Temporadas: 3 (83 episodios autoconcluidos)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 1965-1968.
Temática: Thriller
Subgénero: Epionaje – Acción.
Tema: Dos agentes de un desconocido servicio de inteligencia llevan a cabo misiones en todo el mundo desarrollando un gran sentido del humor y predisposición para la aventura.
Actores: Robert Culp, Bill Cosby, Kenneth Tobey, Arthur Batanides, France Nuyen, James Hong.
Lo mejor: las coberturas de los agentes: el tenis y los estudios.
Lo peor: había saturación de series sobre el mismo tema.
Sintonía de la serie:
Episodio de la serie (en castellano):

¿Cómo verla?: Algunos episodios en versión original están incluidos en youtube. En emule también pueden encontrarse con subtítulos en inglés. Han sido remasterizados y editados en DVD. 


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