sábado, 10 de diciembre de 2016

Arrested Development: una familia disfuncional y desestructurada


Entre 1977 y 1981 la cadena ABC emitió una serie titulada Soap, una rápida comedia de situación sobre una familia compuesta por  una docena de personajes absurdos que generaban situaciones de increíble comicidad. El nombre venía a cuento de las “soap operas”, los folletines televisivos norteamericanos. Arrested Development se ha configurado según el modelo de estas “soap operas”, pero teniendo a la serie de la ABC como modelo. La idea era buena –excelente, en realidad- y la primera temporada constituyó un éxito y raros son los minutos en los que podemos retener las carcajadas. Lamentablemente, a finales de la segunda temporada la serie va decayendo progresivamente hasta convertirse en una sucesión de situaciones surrealistas de escasa comicidad y sin nexo conductor.

LAS “SOAP OPERAS” Y LA SERIE SOAP

Sería difícil intentar explicar Arrested Development sin concretar algo lo que fueron la “soap operas” y el modelo primigenio en el que se ha inspirado la serie. Cuando irrumpió la televisión no existían modelos previos para las series, salvo los ofrecidos por las radios. Y antes, a la radio le ocurrió otro tanto debiendo inspirarse en los medios escritos. Así pues, en el origen fue el “folletín” impreso, en el Reino Unido los “penny dreadfull”, en Francia “le feuilleton”, en España “los folletines” y los relatos de “canya i cordill”. Las mujeres que realizaban tareas en el hogar fueron las consumidoras habituales de estos productos, así que después de que el “folletín” impreso pasara a la radio (los “seriales” de los años 30-50 fueron antológicos en las radios españolas, pero en el Reino Unido la serie The Archers lleva radiada desde 1951) y más tarde a la televisión, con el mismo segmento de público femenino, las series así concebidas empezaron a ser llamadas “soap operas”, literalmente, “obras de jabón” aludiendo a uno de los productos habituales utilizados por las amas de casa.



La primera “soap opera” de la que se tiene constancia fue These Are My Children, emitida por la NBC a partir de 1949. Fue un fracaso, apenas duró un mes. Modificados los parámetros, dio lugar a las “telenovelas”. Sin embargo, los “soap operas” se caracterizaban por tener una serie de parámetros: duración ilimitada, no hay final previsto, siguen en antena mientras haya patrocinador, se emite diariamente en daytime (horario opuesto al prime time) es decir, con poca audiencia a la que tratan de fidelizar, siempre de bajo coste,  son tramas abiertas, nunca autoconclusivas, trata siempre de relaciones humanas, problemas de la vida cotidiana, asuntos sentimentales y con preponderancia de la mujer. Así son las telenovelas y la versión en la que estos rasgos son extremos, los “culebrones”. 

En 1977, la ABC diseñó una de estas telenovelas en clave de humor. No era nada parecido a lo que se había visto en televisión hasta ese momento. Se filmaron 85 episodios y es considerada como una de las 100 mejores series de la historia. Los protagonistas eran los miembros de una familia norteamericana, “los Tate”, en la que el matrimonio, sus hijos, los hijos, sus cónyuges, incluso el mayordomo negro (“Benson”) y las situaciones encierran altas dosis de comicidad. Buena parte de la historia, como en la mayoría de “soap operas” registran una voz en off, el narrador que sitúa la escena. Pues bien, todos estos elementos, al pie de la letra se encuentran reunidos en Arrested Development según el mismo esquema y con unos paralelismos evidentes.

DE SOAP A ARRESTED DEVELOPMENT

Protagonista de Soap: una familia millonaria venida a menos. Protagonista de Arrested Development: una familia millonaria venida a menos. A partir de aquí, los paralelismos que pueden establecerse en ambas series son incontables, incluido el efecto de la voz en off el narrador. En ambos casos se trata de familias disfuncionales cada uno de cuyos miembros tiene una característica acusada que llevada al extremo es la excusa para su comicidad. Se tratad de la familia Bluth formada por el matrimonio entre “George” (Jaffrey Tambor) y “Lucille” (Jessica Walter), él estafador desaprensivo y buscavidas y ella manipuladora y alcohólica. Sus cuatro hijos son completamente diferentes: “Buster” (Tony Hale) es un acomplejado sobreprotegido incapaz de valerse por sí mismo y asaltado por frecuentes depresiones y ataques de pánico. Su hermano mayor “George Oscar Bluth II” (Will Arnett) es un desastre completo, un cretino absoluto que trata de imitar a los grandes magos contemporáneos fracasando regularmente. Su hermana gemela es “Lindsay” (Portia de Rossi), interesada, materialista, siempre vanidosa y en ocasiones mujer fatal. Está casada con otro personaje absurdo, “Tobías” (David Cross), un psiquiatra que, por algún motivo se siente realizado en la interpretación, oficio en el que resulta ser un desastre y asaltado por frecuentes tendencia exhibicionistas y homosexuales que las que ni siquiera es consciente. El matrimonio tiene una hija adolescente díscola “Maeby” (Alia Shakwart). Todos estos personajes tienen unos rasgos absolutamente desmadrados y ninguno de ellos es capaz diariamente de dar un palo al agua. 


Sin embargo, la familia tiene una empresa inmobiliaria dirigida por el padre. Y es ahí donde entra el cuarto hijo de la familia, “Michael” (Jason Bateman), el tipo serio, consciente, racional y razonable, con una perfecta formación universitaria en gestión de empresas, el único que se esfuerza constantemente por llevar la empresa de manera razonable y, cuando el padre es encarcelado por una estafa y por construir para Saddan Hussein, asume la responsabilidad de ganar dinero para mantener a la familia. Es un viudo joven que tiene una estrecha relación con su hijo, “George Michael” (Michael Cera) el cual tiene rasgos análogos a su padre: rectitud, responsabilidad, capacidad de trabajo. 

En torno a estos nueve personajes aparecen otros, recurrentes, el cabeza de familia, “George”, tiene un hermano gemelo que lo sustituye, incluso en la cama con su esposa, cuando entra en prisión (el Soab, uno de los personajes era secuestrado por extraterrestres y sustituido por una réplica hasta que su mujer queda finalmente embarazada por el clon marciano). Otros dos personajes hilarantes y que revisten protagonismo en algunos episodios son el abogado de la familia “Barry” (Henry Winkler), completamente incompetente y degenerado y “Lucille Austero” o “Lucille 2”, interpretada por Liza Minelli que, a lo que el espectador puede ver, conserva intactas sus facultades interpretativas. Así mismo en la tercera temporada y durante cinco entregas, Charlize Theron, aparece como disminuida psíquica inglesa enamorada de “Michael”. 

VALORACIÓN Y RECOMENDACIONES

En torno a estos personajes y a una gama de recurrentes, se desarrolla la acción. En las tres primeras temporadas, prácticamente en cada episodio aparecen todos los personajes generando una sensación de caos y descontrol que lleva a situaciones límites en el humor. En la cuarta, en cambio, seguramente por restricciones de presupuesto, lo hacen por grupos y nunca más todos ellos en una misma entrega. Esto, unido a la pérdida de vigor de los argumentos y a la imposibilidad de explotar más los rasgos atribuidos de partida a los personajes centrales, contribuye a una pérdida de vigor y de comicidad de la serie. Hay que tener en cuenta que las tres primeras temporadas se filmaron entre 2004 y 2006, luego la serie se interrumpió seis años después de que fuera cancelada por la Fox. Netflix filmó 15 episodios más en 2013 y es aquí en donde se percibe un descenso de comicidad.


La serie ha sido unánimemente elogiada por la crítica y ha recibido varios premios y nominaciones, especialmente en los Emmy de 2004, 2005 y 2006. La audiencia en los EEUU osciló entre los 6 millones de la tercera temporada  y los 3,5 millones del último episodio de la tercera temporada.

Serie especialmente diseñada para todos aquellos que han tenido, tienen o prevén que tendrán problemas familiares. Les ayudará a desdramatizarlos y a intuir que siempre existe algún otro núcleo familiar con problemas mayores. Apto especialmente para los que aspiran a divertirse nada más sentarse ante el televisor. Los nostálgicos de la serie histórica Soap sabrán reconocer en Arrested Development casi un remake y, desde luego, su matriz inspiradora. Finalmente, aquellos a los que les molesten las risas enlatadas de algunas sit-com degustarán más que nadie esta serie que carece de este recurso estimulante de la carcajada. Simplemente, no lo necesita.  

Ficha

Título original: Arrested Development.
Título en España: Arrested Development.
Temporadas: 4 (68 episodios)
Duración episodio: 22 minutos (hasta la 3ª temporada), 28-37 minutos (4ª temporada)
Año: 2003-2013.
Temática: Comedia de situación.
Subgénero: Familia.
Tema: Un padre viudo con dos hijos, directivo de una empresa inmobiliaria propiedad de una familia desestructura y surrealista.
Actores: Jason Baterman, Partia de Rossi, Will Amett, Michael Cera, Alia Shawkat, Tony Hale, David Cruz, Jaffrey Tambor, Jessica Walter
Lo mejor: el papel de Will Arnett como mago desastroso.
Lo peor: el descenso de la comicidad y las reiteraciones de la última temporada.
Puntuación: 7
Trailer en inglés: https://youtu.be/TntmMY7N8ag
Presentación en castellano: https://youtu.be/t8kLiG2Wo9U
Página oficial en Netflix: https://www.netflix.com/es/title/70140358
Página oficial en HBO: https://es.hboespana.com

¿Cómo verla?: Puede verse en Netflix y HBO. Algunos episodios en portugués están en youTube
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